Pedro Martínez, segundo dominicano que llega al prestigioso Salón de la Fama de Cooperstown, no ha tenido momento para sentarse a “saborear” la lluvia de homenajes recibidos, al tiempo que afirmó que “extrañó” no haber podido tener la oportunidad para lanzar más en el béisbol dominicano.

“Después de mi exaltación al Salón de la Fama (de Cooperstown) mi vida ha sido muy ocupada, con los muchos homenajes y reconocimientos recibidos y no he tenido tiempo para asimilar todo esto, no he tenido tiempo para apreciar todo esto”, sostuvo Martínez, quien en la tarde de ayer recibió un homenaje de los Tigres del Licey que retiraron su número 45 que llevó en el uniforme que vistió con ese conjunto en el béisbol invernal.

Martínez, quien estuvo acompañado de su esposa Carolina, sus hijos Pedro Pablo y Naila, así como su madre Leopoldina y sus hermanos Ramón y Jesús Martínez, recuerda con emotividad el cariño, la emoción, la pasión que mostraban niños y adultos cada vez que le tocó subir al montículo en el béisbol con el Licey.

El ex lanzador de Grandes Ligas que primero perteneció a los Azucareros del Este, equipo con el que nunca jugó hasta llegar al equipo del Licey en una transacción que también trajo al equipo a José Offerman, agradece a ese equipo la oportunidad que le ofreció. “El Licey me brindó la oportunidad de dar mis primeros pasos y de que me conocieran aquí”.

Habló de los muchos y buenos peloteros que enfrentó en el béisbol local y que tuvieron actuaciones destacadas en las Grandes Ligas. “El bateador más difícil enfrenté aquí fue Denio González”, citando entre esos peloteros a Moisés Alou, Manny Ramirez y Stanley Javier.

En otra parte de sus declaraciones, Martínez se refirió a la poca actuación en el béisbol dominicano, señalando que “añora” no haber tenido más oportunidad. “Todo se debía a los Dodgers (organización a la que perteneció) porque era de poca estatura y no con mucho peso y ellos fueron muy cuidadosos conmigo”.

Además de que tuvo un desarrollo rápido, también refirió que los grandes contratos que otorgan las organizaciones cuidan de que un jugador no se vaya a lesionar. “La incidencia de los grandes contratos fue otra razón, porque nadie quiere arriesgarse”, sostuvo Martínez quien además es miembro del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano. También ha recibido múltiples homenajes en Boston, donde también retiraron su número.

En la actividad previa al partido de ayer, Martínez recibió la camiseta número 45, que vistió con el Licey, así como una copia del contrato que firmó al profesionalismo con los Dodgers.

La actividad fue encabezada por Miguel Ángel Fernández, presidente del Licey, quien entregó la camiseta, así como Félix Sánchez, ganador de dos medallas de oro olímpicas, quien entregó la copia del contrato, Manny Acta, gerente general del equipo azul, entre otros.

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