El ministro de Defensa de Japón, Gen Nakatani, dio a conocer este martes la intención de esa nación de instalar en su territorio el escudo antimisiles estadounidense THAAD como medida de disuasión ante posibles ataques desde Corea del Norte.

Las declaraciones del titular nipón fueron hechas mediante entrevista a la agencia local Kyodo durante una visita a Hawai (EEUU), en cuyo escenario se reunió con los responsables de las tropas estadounidenses desplegadas en el archipiélago.

Japón ha manifestado así su disposición a acoger este controvertido sistema de defensa que Estados Unidos aspiraba a instalar inicialmente en Corea del Sur, lo que generó fuertes protestas desde China, Corea del Norte y Rusia.

El pasado marzo, Washington trató de convencer a Seúl de la necesidad de adquirir este sistema de interceptación de misiles a gran altitud, valorado en miles de millones de euros, como el medio más eficaz para contrarrestar la “importante amenaza” de los cada vez más avanzados misiles de Corea del Norte.

Pekín se opuso tajantemente al THAAD al considerarlo una amenaza para su seguridad, ya que los potentes sistemas de radar del sistema serían capaces de rastrear los movimientos de su Ejército en la parte oriental de China.

El futuro del THAAD quedó en el aire después de que el Gobierno surcoreano descartara hacerse cargo de este sistema, al verse atrapado entre los intereses entre EEUU, su mayor aliado militar e histórico, y China, su principal socio comercial.

El movimiento de Japón promete volver a despertar las protestas de Pekín y Pyongyang, y se produce después de que el Ejecutivo nipón haya expresado en repetidas ocasiones su preocupación por la mayor presencia militar de China en el Pacífico y por el reciente desarrollo de la nueva tecnología norcoreana de misiles submarinos.