Atando Cabos………

15 de  marzo,  2017

Haciendo un espontaneo ejercicio de memorización pensé en casos de corrupción, crímenes y otros hechos penados por ley, que han visto pasar días, semanas, meses, años y décadas sin ser penalizados.

Aunque una parte de la población no los ha olvidado, el tiempo y acontecimientos más recientes se han encargado de ir borrando sus huellas, sobre todo, porque a quienes escriben la historia a veces no les interesa contarla intacta o porque las nuevas generaciones son reacias a repasar entre líneas los hechos y sacar conclusiones para que no se repitan.

A vuelo de pájaro, pensé en el famoso caso del asalto a Vimenca, el asesinato del técnico de aduanas Angel Cristopher Martínez, el del agente de la DNCD Guillermo Antonio Tejada Krawinkel, la del Senador del Partido Revolucionario Dominicano, Darío Gómez y en otros más recientes como el de la Sund Land o la supuesta sobrevaluación en la compra de los aviones Súper Tucanos, por mencionar algunos.

Aunque en estos casos el régimen de consecuencias y el brazo largo de la justicia parecen no haber llegado todavía hasta sus autores intelectuales y hasta de algunos materiales, hay otros que figuran como prioritarios en la agenda de las organizaciones sociales que no dan tregua en la exigencia para que no queden impunes.

Solo pondré dos ejemplos de hechos en los que la sociedad dominicana parece estar resuelta a presionar hasta que los responsables de aplicar justicia den el veredicto que la mayoría espera. Uno es el soborno por el orden de los 92 millones de dólares que la constructora brasileña Odebrecht confesó haber pagado a funcionarios, legisladores y otros, a cambio de la adjudicación de contratos por la construcción de mega obras, que ha de suponerse fueron sobrevaluadas como forma de justificar las sumas pagadas a sus socios.

El otro es el asesinato del ex rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Mateo Aquino Febrillet, que a pesar de haber ocurrido en medio de un periodo de campaña electoral, quienes conocían la trayectoria del educador, consideran que su presencia en el escenario donde ocurrió la desgracia solo buscaba la conciliación entre políticos en conflicto, ya que la mayoría hablan de él  como un hombre de paz. Ambas casos están en los estamentos judiciales y la sociedad está expectante sobre su desenlace.