Infección intrauterina y Ozono

14 de  septiembre,  2017

Las infecciones intrauterinas o adquiridas en el periodo neonatal inmediato representan un factor relevante en la mortalidad perinatal y la morbilidad infantil. Infecciones por bacterias, virus, hongos y parásitos pueden producir daños orgánicos, con secuelas posteriores o incluso la muerte fetal. El clásico grupo de patógenos teratogénicos referido toxoplasmosis, rubéola, citomegalovirus, herpes debería incluir un grupo más amplio (varicela zóster, sífilis, parvovirus B19, papilomavirus, enterovirus, Listeria monocytogenes, malaria y tuberculosis, e incluso los virus de la hepatitis B y C, y de la inmunodeficiencia humana) para no subestimar la multitud de agentes que causan infecciones perinatales. Algunas de estas infecciones son leves o subclínicas en la madre, mientras que la transmisión vertical puede ser devastadora. Por ello, siguen siendo motivo de estudio entre neonatólogos y pediatras. Esta revisión engloba algunos aspectos esenciales para orientar a los profesionales en su manejo.

Las infecciones fetales adquiridas intraútero se consideran congénitas, mientras que las que tienen lugar en el parto o en el periodo inmediato posparto se denominan perinatales. Las manifestaciones clínicas dependen de factores como el efecto del patógeno en la organogénesis, la edad gestacional, la inmunidad materna y la vía de infección (transplacentaria, contacto directo a través de lesiones del tracto genital o lactancia materna). Mantienen en común tener como fuente de infección fetal la viremia, la bacteriemia o la parasitemia producida en la gestante como primoinfección o infección crónica. Algunas son asintomáticas en el periodo neonatal o con manifestaciones poco evidentes durante la infancia, y sin embargo presentan, a largo plazo, secuelas severas, sobre todo neurosensoriales.

Entre las causas de morbilidad y mortalidad de los recién nacidos, la infección intrauterina del feto ocupa uno de los primeros lugares. Entre las perdidas perinatales, la  frecuencia de la infección intrauterina varía desde el 11% hasta el 45%. Las infecciones urogenitales ocupan un lugar especial en la aparición de infecciones intrauterinas del feto. En consecuencia, la base del tratamiento también la constituyen los preparados antibacterianos, principalmente los antibióticos.

Si, incluso fuera del embarazo, la obligatoria inclusión en el esquema terapéutico de las infecciones intrauterinas de dosis suficientes de antibióticos y medicamentos de otros grupos puede causar efectos secundarios, en una gestación es necesario tomas todas las medidas de precaución para reducir al mínimo la carga de fármacos, debido a los efectos nocivos sobre el feto.

La capacidad de la ozonoterapia para potenciar la acción de los medicamentos al mejorar las propiedades reológicas de la sangre y la microcirculación, optimizar los procesos de la oxidación de lípidos por peróxido y la defensa antioxidante, y producir formas activas del oxígeno permite, en cierta medida, resolver el problema del tratamiento de la prescripción de las dosis mínimas posibles de fármacos. Además con la ozonoterapia mejoramos el sistema inmunológico. Es analgésico, antiinflamatorio, bactericida, económico y mínimamente invasivo.