Para no engañarse uno mismo

29 de  octubre,  2017

Hay gente que lanza el grito al cielo cuando alguien le dice la verdad.

Eso sucede en lo personal, en lo político también, en ese renglón las personas son más susceptibles, aunque en lo propio debería serlo más.

Traigo el tema a colación para comentar lo que pasa en el país en torno a la inseguridad, corrupción, impunidad y la forma en que el gobierno debería tratar eso.

Defensores de la gestión del Presidente Danilo Medina se ofenden y hasta dicen improperios contra todo aquél que critica su gestión.

El mismo Presidente admite las debilidades de su administración y muchos de sus principales funcionarios, pero defensores de le periferia que son más papistas que el Papa, suelen ser los ofendidos.

Las cosas no deben ser así, se debe reconocer que existe un sobresalto dentro de la población debido a la situación de inseguridad que nos afecta.

Atracos, muertes, violencia en término general afecta a los ciudadanos dominicanos.

Las historia se cuentan en el día a día.

A esto se agrega que muchos funcionarios parecen haberse vuelto locos en el sentido de acumular riquezas por encima de los parámetros justos del trabajo y acuden a cualquier artilugio para engañar al fisco, con ellos a su vez al Estado.

Las sobrevaluaciones están a la orden del día ha pesar de los intentos que se hacen para parar la corrupción administrativa, esta sigue campeando en la gestión pública.

Una parte de la clase política maneja sus designaciones como algo particular, una empresa privada donde amigos, familiares y manejo de recursos lo hacen con un criterio surrealista y propio de propiedad privada.

Danilo Medina es un político armador, sabe que muchas cosas se están haciendo mal, pero espera a que exploten para tomar medidas, eso al final le hace daño a su imagen.

Una vez habló el Presidente de destituciones por simple rumor, eso no pasa hasta que no se arma un escándalo del grueso de una yuca mocana.

Solo cuando hay muertos, tráfico de influencias y escándalo inimaginable es que se actúa, aunque el Presidente trabaja para lograr objetivos, esos casos lo disminuyen resultados.

Por eso, en base a lograr apoyos mantener aliados no se pueden permitir cosas y parece que eso es lo que está pasando, porque no desde ahora, pero si los organismos auditores del Estado fueran independientes el tiempo no les diera para descubrir mediante auditorías toda la corrupción que sacude a la administración pública.