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Que Dios guíe a Venezuela

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Con la muerte de Hugo Chávez Venezuela pierde a su presidente, una mayoría de venezolanos a su caudillo y América Latina al líder más  integracionista y carismático de los últimos tiempos.

 

A sus 58 años de edad, tras  20 años de influencia en su país desde que intento dar un golpe de estado en febrero de 1992, 2 presos por esa causa y  13 de ellos en el ejercicio presidencial,  Chávez deja una historia que hace difícil el proceso de sucesión política y de poder.

 

Esto así  porque a pesar de calificar como caudillo por el tiempo de su mandato y estilo autoritario de gobernar lo cierto es que siempre se mantuvo en el poder con el apoyo de la mayoría de su pueblo expresado en elecciones y plebiscitos, habiendo perdido  solo un referéndum en el 2007 por el estrecho margen de  50% a 49% cuando intento modificar la Constitución  para establecer que la reelección fuera indefinida, decisión que acepto democráticamente.

 

Sus acciones de gobierno tras ganar las elecciones del 1998 con el 58% de la votación favorecieron a las clases más pobres, y eso explica su reelección en el 2006 con un 62% de los votos y su segunda reelección en octubre del 2012 con el 54% frente a un 44% de su opositor Henrique Capriles.

 

Sin embargo, por implantar un modelo que llamo socialista democrático y nacionalista,  aliado a gobiernos con sistemas similares y a la vez con marcado acento anti norteamericano y con medidas que afectaban localmente a sectores empresariales tradicionalmente conservadores, Chávez tuvo que manejarse ante situaciones hostiles.

 

Un punto internacional  luminoso de su gestión presidencial fue liderar un movimiento latinoamericano integracionista con concepto  nacionalista sobre la base de una efectiva solidaridad manifestada a través de acuerdos de suministro de petróleo venezolano a precios aceptables y créditos a largo plazo.

 

Por eso su muerte, tras luchar con un cáncer durante dos años, hace difícil el proceso de sucesión del poder y del liderato político en Venezuela.

 

Sobre todo porque es difícil asegurar que se cumpla el  señalamiento de Chávez antes de morir que su vicepresidente Nicolás Maduro sea quien encabece la boleta de su Partido V República en tanto la poderosa oposición pro derechista y empresarial buscaría consolidarse alrededor del abogado Henrique Capriles.

 

Que Dios guíe a los venezolanos por el  camino institucional y la paz.