Facebook Twitter YouTube

Papa Francisco abraza a un hombre desfigurado

por
Compartir en:
Post on Facebook Twitter
Add to your del.icio.us Digg this story
Texto plano
Papa Francisco abraza a un hombre desfigurado

(CNN) — El Papa Francisco hizo una pausa por un momento para orar y colocó sus manos en un hombre con una enfermedad cutánea. El hombre cuidadosamente apoyó su cabeza en el pecho del Papa, muchos de sus tumores faciales eran visibles.

Fue un abrazo que derritió corazones alrededor del mundo.

Su encuentro con el hombre enfermo ocurrió en la Ciudad del Vaticano el miércoles al final de la audiencia general, con cerca de 50.000 asistentes.

La imagen del abrazo del Papa en la Plaza de San Pedro se hizo viral en las redes sociales.

"Soy atea, pero mientras más cosas escucho sobre el Papa Francisco, más me gusta", escribió Donna Hosie en Twitter.

Algunos dicen que el Papa Francisco cumple los ideales de su homónimo, San Francisco de Asís, una figura destacada, que se consideró a sí mismo como un servidor de los pobres y destituidos.

Desde que asumió el liderazgo de los 1,2 millardos de católicos en el mundo, el Papa ha puesto de relieve la necesidad de acercarse a los pobres y afligidos.

"Señor, enséñanos a salir de nosotros mismos", escribió en Twitter en agosto. "Enséñanos a salir a las calles y manifestar nuestro amor".

Un mes más tarde, hizo eco del mismo sentimiento.

"La verdadera caridad requiere valor: permítenos vencer al miedo de ensuciarnos para ayudar a aquellos que lo necesitan", escribió en Twitter.

El Papa ha hecho un llamado a la interacción abierta con las personas de toda condición, especialmente los pobres, débiles y vulnerables.

Y practica lo que predica.

El hombre a quien el Papa consoló sufre de neurofibromatosis, de acuerdo con la Agencia católica de noticias. El desorden genético ocasiona dolor y miles de tumores en todo el cuerpo. Ocasiona pérdida del oído y de la vista, complicaciones cardiovasculares y discapacidad severa debido a la compresión nerviosa de los tumores.

Fue el último de una serie de encuentros memorables para el Papa.

El mes pasado, un pequeño amiguito del Papa se le unió en el escenario -y se negó a abandonarlo.