Santo Domingo.-El coordinador del Polo Soberano y Vicepresidente de la Fuerza Nacional Progresista, Pelegrin Castillo expresó que las autoridades no pueden seguir “haciendo teatro” con los asuntos de seguridad ciudadana, en los que lo que más se necesita es voluntad política.

Castillo explicó que si bien la ley de reforma policial es importante, acciones muy simples como bloquear las llamadas telefónicas de celulares desde los centros penitenciarios, no han podido ponerse en práctica, lo que constituye a su entender una muestra del grave déficit de decisión.

“Las autoridades saben que las cárceles son centro de mando y control de grupos criminales, y aunque desde hace años se reconoce que es necesario tomar esa medida,  no lo han hecho. Si las autoridades no pueden hacer lo más elemental: controlar a los que están presos o detenidos, ¿cómo van a ser efectivos con los que andan sueltos haciendo gran daño a la sociedad?”,  planteo Castillo.

Castillo recordó que hace años viene demandando comenzar por lo más sencillo, y que aunque se han hecho varios anuncios oficiales de planes de bloqueo que no terminan de ejecutarse.

Pelegrin Castillo explicó que los fallos en la seguridad nacional y publica, tiene repercusiones serias en la seguridad de las personas, las familias, las empresas y las comunidades, y señaló que el Polo Soberano y la FNP urgen a adoptar una visión integral de seguridad.

“La seguridad nacional debe ser equivalente a la seguridad de la gente y sus intereses, y los primeros que deben disfrutar de un ambiente de vida digna son las familias de los servidores de  las organizaciones de seguridad nacional y ciudadana que deben proteger a toda la ciudadanía”, enfatizó el dirigente de la FNP.

Considera Castillo que no se puede decir que no hay recursos para mejorar las condiciones de vida de los miembros de las FFAA y la PN, y advirtió que la sociedad está pagando de muchas formas un “precio muy alto” por un esquema que no funciona.

Pelegrin Castillo  advirtió que la primera línea de defensa y protección de la ciudadanía se encuentra en la existencia de fronteras seguras.

“Si siguen fluyendo hacia el territorio drogas, armas, dineros sucios, mafias de todas partes del mundo, y modelos de conducta criminal, no podemos esperar que no haya violencia de todo tipo”, concluyó Castillo.