El presidente de la Unión Demócrata Cristiana –UDC-, Luis Acosta Moreta, Luis “El Gallo”, consideró contraria al consenso democrático la mediación de Monseñor Agripino Núñez Collado en busca de un acuerdo sobre la Ley de Partidos Políticos, alegando que acorrala al sector emergente, popular y comunitario.

Destacó que se tiran al zafacón el Tribunal Superior Electoral, La Junta Central y el Tribunal Constitucional, cuando se le da patente de arreglador de entuertos a monseñor Agripino Núñez Collado, en una clara manifestación de que para muchos las instituciones son de barro.

“La UDC ganó sus votos en las pasadas elecciones con pulso propio, y tenemos  nuestro reconocimiento legal no por gracia o prebendas, sino porque llevamos representantes municipales, y fuimos aliados de un grupo mayoritario, como lo acuerda la ley”, explicó Luis El Gallo.

“La mediación que desprecia a los  que obtuvieron una votación por debajo del cinco por ciento, pero tienen representación municipal que legitima sus actividades, es excluyente, y por consiguiente viola dispositivos constitucionales, democráticos y de respeto al derecho de los demás”, expresó el presidente de la UDC.

Añadió que nadie puede hablar en este país de aprobar o modificar leyes sobre los partidos políticos, mientras grupos que se llaman mayoritarios persisten en mantener la segunda vuelta electoral, que no es más que un mercado para todo tipo de negociaciones y truchimanerías.

“Lo que tienen que hacer los legisladores  -acotó Luis “El Gallo” –  es tomar las providencias de rigor para que los torneos electorales, en su base presidencial,  se ganen por el voto mayoritario simple, y eliminar la segunda vuelta, que tiene un origen espurio, porque fue con esa maniobra que siempre se atajó una posible llegada al poder del doctor José Francisco Peña Gómez”.

Recordó que fue el mismo Núñez Collado y todos los representantes de la autollamada sociedad civil los que plantearon que se crearan el Tribunal Superior Electoral y el Tribunal Constitucional para tomar decisiones cuando se presentaran desavenencias políticas, y que esa responsabilidad no recayera sobre el juicio único de una personalidad.

“Para la UDC con la ley sobre los partidos políticos no hay nada que mediar, si algunos de los que componen la vida pública nacional viola la ley o los reglamentos electorales, debe ser sometido ante los organismos competentes que existen actualmente”, indicó.

“Somos tajantes en que cualquier intento de crear una ley de partidos políticos no pasa de ser un simple ejercicio de figureo público, de querer principalías en los titulares de los periódicos, de resucitar a mediadores jubilados y de repartirse el poder entre los cuatro partidos que obtuvieron más del cinco por ciento de las votaciones”, precisó Acosta Moreta.