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Domingo, 28 de Noviembre, 2021

El mundo desafía amenazas terroristas y sale a celebrar la llegada del 2017.

Ciudadanos de todo el mundo  están  en las calles celebrando  la llegada del 2017, desafiando la amenaza yihadista.

En torno a 1,5 millones personas inundaron Sídney, la ciudad más grande de Australia, para ver los fuegos artificiales de medianoche desde el puente del puerto, arrancando así las celebraciones que seguirían en todo el planeta.

Japón entró en 2017 con miles de personas en las calles de Tokio lanzando globos al cielo para celebrar el año nuevo.

Las alegres y coloridas celebraciones ponían el broche final a un año sangriento, violento y dramático, con la guerra en Siria, la crisis migratoria en Europa y numerosos atentados en todo el mundo.

También ha sido el año de los terremotos políticos, con eventos chocantes como el referéndum a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea o victorias electorales de candidatos controvertidos, desde Estados Unidos a Filipinas.

Este sábado, al menos 27 personas murieron en Bagdad en un doble atentado suicida en un mercado, reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI).

Tristemente acostumbrados a un nivel de violencia excepcional, los iraquíes decidieron no detener las celebraciones pese al trágico evento.

En otras ciudades del mundo árabe como la emiratí Dubái, el espectáculo pirotécnico desde el rascacielos más alto del mundo, Burj Khalifa, estaba garantizado. El Año Nuevo se celebró sin incidentes, a diferencia del año paso, cuando un incendio devoró el edificio adyacente.

Desde Estambul a París, pasando por Orlando, Bruselas o Uagadugú, la lista de urbes golpeadas por ataques yihadistas fue muy larga en 2016 y por ello, las medidas de seguridad se extremaban en todos los países.

En Nueva York, 165 vehículos «bloqueadores» -como camiones de la limpieza- serán colocados en «lugares estratégicos» y principalmente en las inmediaciones de Times Square, donde se espera que más de un millón de personas asista a la tradicional caída de la bola que anuncia el cambio de año.

Los dispositivos de seguridad también se reforzaron en Roma, y especialmente en torno a la basílica de San Pedro, donde el papa Francisco habló en el tradicional Te Deum para dedicarlo a la juventud, con la que la sociedad tiene una «deuda», según el pontífice.

América será el último continente en entrar en un nuevo año que se anuncia lleno de incógnitas, empezando por la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, por el que nadie apostaba al comenzar 2016.

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