Dos días antes de una cumbre sin precedentes que busca resolver la tensión provocada por el arsenal nuclear de Pyongyang, los primeros mandatarios de Estados Unidos y Norcorea, adelantaron su llegada al lugar que servirá de escenario al histórico encuentro.

El presidente estadounidense Donald Trump, llegó en el avión presidencial Air Force One que aterrizó en una base militar proveniente de Canadá, donde participó en la cumbre del G7.

Mientras que el líder norcoreano Kim Jong Un llegó al referido país en su nave privada este domingo.

Horas antes, el avión que trasladó a Kim aterrizó el domingo por la tarde entre fuertes medidas de seguridad en el aeropuerto de la ciudad estado.

Tras dar la mano al secretario de Exteriores de Singapur, Kim recorrió las calles de la ciudad en una limusina con dos banderas norcoreanas ondeando delante, rodeada de otros autos negros con los cristales oscuros, en dirección al lujoso y custodiado hotel St. Regis.

Kim sonreía ampliamente cuando se reunió con el primer ministro Lee Hsien Loong.

“El mundo entero está observando esta histórica cumbre entre Corea del Norte y Estados Unidos, y gracias por sus sinceros esfuerzos…seremos capaces de completar los preparativos para la histórica cumbre”, dijo Kim a Lee a través de un intérprete.

Cada movimiento del líder norcoreano hasta que estreche la mano de Trump el martes estará seguido de cerca por 3.000 periodistas que se desplazaron a Singapur para cubrir el evento, y por curiosos en todo el mundo.

Esto es un reflejo del gran interés que despierta a nivel mundial el repentino giro de Kim hacia la diplomacia en los últimos meses, luego de los ensayos nucleares y de misiles del año pasado que derivaron en serios temores a una guerra.

Según muchos expertos, el Norte estaría a punto de poder atacar cualquier parte del territorio continental estadounidense con sus misiles nucleares, y aunque hay escepticismo acerca de que Kim vaya a entregar rápidamente esas armas, también hay esperanzas de que la diplomacia pueda sustituir a las hostilidades entre Washington y Pyongyang