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21 de Septiembre, 2019
Por:  - domingo 30 diciembre, 2018

Familiares de reclusos en La Victoria justifican uso de celulares en el penal

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Familiares de reclusos en la cárcel La Victoria justifican el uso de celulares dentro del recinto, argumentando que le facilita comunicarse con sus parientes, a los que no pueden visitar con mucha frecuencia, por falta de dinero.

Este domingo continuaron las visitas de familiares, amigos y allegados a personas privadas de libertad, en medio de las quejas por los supuestos “macuteos” de los agentes, para facilitarle la entrada al penal.

La algarabía con que la pasada semana fue despedido de Penitenciaría Nacional La Victoria el intérprete de música urbana conocido como Omega, evidenció una vez más el uso desmedido de teléfonos inteligentes por parte de reclusos.

Thelma Alcántara es una de las madres que teniendo a su hijo bajo prisión en dicho penal, justifica que los reos tengan acceso a celulares inteligentes para mantener la comunicación con sus parientes.

Pero no todos los que acuden a visitar a parientes presos aprueban que las autoridades permitan el uso de los llamados teléfonos inteligentes, que también facilitan el acceso a las redes sociales.

El domingo es un día aprovechado por familiares y amigos de personas que guardan prisión en La Victoria, aunque no todos pueden hacerlo con la frecuencia que gustarían.

El tiempo pasa y, cada día contado es uno menos en prisión. Sin embargo, acostumbrase a la dura realidad de tener que ver tras las rejas a un hijo, esposo, hermano, padre o amigo, no es nada fácil y, Nancy Cuevas, con un hijo preso desde hace tres años, acusado de abuso sexual, constituye un testigo directo. “Nosotros estamos destruidos”, sostiene Cuevas.

A las antiguas instalaciones de la Penitenciaría Nacional La Victoria llegan las personas de manera individual o en grupos de dos, tres, cuatro  o mucho más, casi siempre cargando un bulto con ropa, calzados, comida cruda o cocida, para uno o varios de los más de 9 mil reclusos.

Mientras, en las afueras del penal, construido en los años 50, se mantienen los llamados “buscones”, haciendo en diciembre su agosto, con la necesidad de los que por olvido u otra razón, no portan documentación que le permita la entrada para ver a sus parientes al finalizar el año.