21 de Enero, 2019
Por:  - lunes 31 diciembre, 2018

Yo también aspiro a que desaparezca de nuestros días

 

En los últimos tiempos, con mayor fuerza en el 2018, incluimos en nuestros deseos de fin de año “que desaparezca la violencia” que nos ha afectado a todos.

Y es que, sin ánimo de alarmar, cuando al final del día pasamos balance, los resultados nos confirman lo que de boca en boca ya hemos escuchado: que no hay un día limpio en el calendario.

Con dolor contamos cada mes decenas de víctimas de la violencia, la criminalidad…la delincuencia.

Son los criminales, los delincuentes y los machistas, los que han enlutado familias y a la sociedad en sentido general.

Emely se convirtió en un símbolo contra la violencia, pero no logramos detener la ira de los que deciden poner plazo y precio a la vida.

Por los tantos hechos hemos perdido la capacidad de asombro, pero  cómo no sorprendernos al enterarnos en agosto de que a José Miguel de la Rosa Beltré, un joven profesor de educación física conocido como Peitón, lo mataron para quitarle un celular?… ¿Cómo no asombrarnos con la muerte en junio del primer teniente de la Policía Juan Carlos de los Santos, para robarle el arma de reglamento?.

Iniciamos el 2018 con luto e indignación, con la muerte del médico internista Salvador Forastieri, de 86 años, en su casa, en la Ciudad Colonial, sin que aún se haya apresado al victimario.

Seis meses después nos sorprende la noticia de que un sujeto mató a Annely Peña Pérez, en su lugar de trabajo, una joyería en la Ciudad Colonial.

Los referimos solo por señalar algunos casos que al igual que el asesinato de Carmelo Amaro, jefe de transportación de Santo Domingo Oeste, consternaron durante el año que despedimos.

El presidente Danilo Medina ha pedido en un mensaje de fin de año que “Mantengamos viva la fe de que el 2019 será un año positivo para el país en los planos económicos y social; un año en el que la violencia desaparezca de nuestro panorama dando lugar a mayor respeto, armonía y solidaridad entre toda la ciudadanía”.

Yo quiero mantener la fe y apostar al 2019 como un año próspero; portador de Paz y de armonía. Pero estoy más que consciente que esto no se logrará, Señor Presidente, si desde las instituciones dirigidas a la preservación del orden público y a resguardar a la ciudadanía, no  se aporta la cuota necesaria, que verdaderamente sea garante de los derechos humanos, con justicia y equidad.

A la salud del país.