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22 de Julio, 2019
Por:  - martes 28 mayo, 2019

“Hola. El Puma está de vuelta” con energía e inmensas ganas de seguir cantando

República Dominicana.-“Yo quiero dar las gracias, primero a Cristo, que hizo el milagro. Gracias a los médicos que Dios utilizó; gracias al donante, a la familia del donante. Gracias a Dios por los donantes (…) pedir otro chance; otro tiempo a Dios, es importante si el órgano aparece, si no, yo no estuviera aquí. Quiero dar las gracias a mi esposa Carolina…”, fue entonces cuando irrumpió el llanto y llegó el silencio del artista venezolano que admitió “me he vuelto muy llorón. Desde la operación para acá me he vuelto pero súper llorón; muy sensible…muy sentimental”.

De Carolina, su esposa, valora que “ha estado día y noche conmigo y aprendí a amarla más y a valorarla. A mi asistente, que es alguien incondicional; los amigos que estuvieron conmigo (…) gracias…”.

Entre carcajadas y aplausos, el delirante público no solo levantó las manos; sino que se puso de pie para responder al pedido del artista: “Levanten las manos los que oraron por mí”, durante su proceso, desde que se hizo público su diagnóstico de fibrosis pulmonar, hasta el doble trasplante a que fue sometido en el año 2017.

En lo adelante –siempre invocando al Altísimo- el cantante, actor y empresario brindó un derroche de éxitos.

Agradecido Tour

Las manecillas del reloj avanzaban hacia las 11:30 de la noche; quizás un minutos más o tal vez tres menos, cuando entre el flash de las cámaras fotográficas y de video, que interactuaban con el juego de luces que adornaba el escenario, se descubría poco a poco la esbeltez de un artista ovacionado como un verdadero “Ídolo”, desde antes del audiovisual que recogió cada paso de un proceso médico que le permitió decir, el viernes 24 de mayo “Hola, El Puma está de vuelta”.

“Dueño de nada” tema que da nombre al álbum número 14 que como solista lanzó al mercado, hace 37 años, marcó el inicio de la velada protagonizada por el venezolano José Luis Rodríguez, con producción de ED Live, en el Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua.

Ya frente a un público que le esperó durante horas, entre compartir anécdotas, “tararear” sus canciones y, el rumor a viva voz de que “algo no anda bien”, aquel hombre, ataviado con traje negro y camisa blanca, primero pidió excusas por la tardanza, que finalmente se debió a fallas en el sonido.

“Excusas por la tardanza. Son cosas que se escapan de las manos…la cosa es pasarla bien; yo quiero disfrutarlos a ustedes. No espere tanto (…), apaguen el teléfono o déjenlo prendido; filmen lo que quieran; tomen las fotos que quieran (…). Aquí hay gente muy querida; muy conocida; muchas personas que han tenido muchos afectos en mi vida”, manifestó El Puma, para continuar de inmediato con los agradecimientos a todas y cada una de las personas que de una u otra forma estuvieron presentes en su proceso de salud.

A “Dueño de nada”, que lo cantó de pie, le siguieron temas como “Amante” y, “Amalia Rosa”, ya acomodado en silla y con una mesa al lado que, “aparecieron como por arte de magia”.

“Voy a conquistarte”, al igual que los demás temas, fue coreado por un público que congregó diferentes edades y sus distintas emociones, partícipes además de las fallas de sonido que se sintieron durante la interpretación de los primeros temas.

Párame esa vaina aquí…vamos a pasarla bien

“Apaguemos esta vaina (…) este público pagó para algo bueno (…) ustedes pagaron full para esto (…) Oye Nicolás, si no te oigo, no puedo cantar. Párame esta vaina aquí”. Ordenando de inmediato probar de nuevo cada uno de los instrumentos musicales, porque “ahora resulta que lo que se preparó, ahora no funciona”.

“Esta es una noche de esas que se soltaron los demonios; una noche que uno no espera nunca. Vemos a pasarla bien”, reflexionó el cantante, por el problema del sonido, que gracias a Nicolás (sonidista), las cosas comenzaron a fluir.

Esa noche, la del viernes, el “Silencio” se escuchó a “todo pulmón” en el Teatro La Fiesta del Jaragua, abarrotado “De punta a punta” por los hombres y mujeres; jóvenes y no tan jóvenes, que entonaron y aplaudieron el emblemático “Voy a perder la cabeza por tu amor”, así como lo manifestaron con la interpretación del “Himno a la alegría”, para el cual el artista se volvió a poner de pié, deleitando además con la elegancia que siempre le ha caracterizado, adornada con fino calzado y exclusiva vestimenta y, con un pelo que, poco a poco va dejando de ser “melena” y, recordando que son 76 años que tiene José Luis Rodríguez, cumplidos el 14 de enero.

“Échame a mi la culpa” fue otro de los temas que El Puma cantó a voces con un público que también le acompañó a coro en “No volveré”.

De política, corrupción y, salud para seguir cantando

Interrumpido otra vez por las reiteradas fallas, El Puma puso a tono y en punto al selecto público, con temas ya no musicales, sino sociales, como Odebrechet, los apagones y con ellos, algo de política.

“En 40 años viniendo a Santo Domingo no había encontrado un tapón tan grande. (…) con el 10% de lo robado por ODEBRECHT se hubiese hecho de todo…Y ese Maduro….”, murmuró, para retomar segundos después el tema “No volveré”, ya sin problemas de sonido.

“Ahora si”, expresó, para de inmediato dedicar la canción “Los amigos así” a “mis amigos”, para los que también interpretó, puesto de pie, una canción que describía “…De niño me enamoré”.

Y, el momento esperado, (porque a eso nos tiene acostumbradas), llegó…El Puma se liberó de la chaqueta y, ante la reacción de aplausos y gritos de las féminas, dijo “no van a ver nada, porque ahí no quedó nada”.

Habló del perdón como algo “maravillo”, motivando así el tema “Culpable soy yo”.

“Quiero disfrutar cada minuto de mi vida como si fuera el último”, se escuchó decir al artista venezolano, entre un tema y otro.

“Atrévete”, tema que identificó la telenovela El Ídolo, de la que hacía papel protagónico, junto a Marilyn Pupo, la noche del viernes se escuchó con otras letras cargadas de fe y amor a Cristo… “Que la vida es sólo un soplo y al final se va”.

“En tres días me quitaron 15 días de líquido en los pulmones. Ayer salí del hospital. De verdad no quise cancelar eso porque si me voy, me voy en el escenario”, expresó emocionado mientras recibía un aplauso de pie, para luego cantar a Venezuela, donde quiere descanse su cuerpo.

Pasaba de las 12:40 minutos de las madrugada, cuando dijo “ustedes se toman su Whisky y yo me tomo mi Gluta Dos”. Se trata de unas cápsulas de las que explicó el contenido, sugiriendo además no inventar, aunque sí felicitó a los dominicanos, “que son unos bárbaros, porque todo lo inventan”.

Con delicados movimientos, por el peso de los años y las secuelas de un doble trasplante pulmonar, el artista comenzó a demostrar sus dotes de bailador, desde que interpretó “Más te quisiera, más te amo yo…”.

“Seguimos?…Siiiiii (a coro) y, seguimos

Un Puma “prácticamente nuevo”, sin el ahogamiento que le provocaba la fibrosis pulmonar, continuó cantando “Quisqueya”, una de las canciones que le enseñó su mentor Billo Frómeta.

“Aquí no cortan la luz si nos pasamos?”, preguntó cuando se acercaba la 1:00 de la madrugada.

Entre una canción y otra, cuando ya estaba en la recta final el concierto dedicado a las madres, en su “Agradecido Tour”, habló El Puma de la felicidad, del Espíritu Santo, de la muerte, de Dios.

“Dios es de vivos; no de muertos (…) Yo creo que tú tienes derecho a ser feliz”, entonando de inmediato “quién no ha dado nunca un solo paso en falso…”, hasta completar el tema “Tengo derecho a ser feliz”.

Y, los temas que no podían faltar, porque tampoco nunca han faltado en las presentaciones de El Puma y, los que ponen a bailar a todos “con plumas del pavo real”, “Agarrándose de las manos”.

Otra vez el flash de las cámaras y las luces le ayudaban un poco a “jugar” con el baile y sus movimientos.

“Gracias…los quiero mucho. Dios me los bendiga” y, avanzó, dejando atrás a un público esperanzado en que se devolvería para complacerlos (a todos) con “otro…otro…otro”.

Así concluyó una noche sin dudas inolvidable para los seguidores de El Puma, José Luis Rodríguez. El Ídolo interpretó 22 canciones en aproximadamente una hora 45 minutos, en plena recuperación de un doble trasplante pulmonar, que lo separó de los escenarios durante casi un año, pero que mejoró su salud para continuar con su “Agradecido Tour” por el resto del mundo, “porque si me voy, me voy en el escenario”.