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26 de Septiembre, 2020
Por:  - martes 01 septiembre, 2020

¡El camino malo está cerrado! (Análisis Crítico del Discurso)

A raíz de la crisis electoral que se produjo en la República Dominicana en 1994 -como consecuencia de la comprobación de un fraude que perjudicaba al líder peredeista, José Francisco Peña Gómez- el entonces presidente de la República, Joaquín Balaguer, se vio obligado a recortar su período de gobierno y reformar la Constitución para hacer unas nuevas elecciones. En dicha reforma, conocida como el “Pacto por la Democracia”, se estableció  que para ganar en primera ronda la presidencia de la República era necesario obtener el 50% más uno de los votos válidos emitidos en las elecciones.

El 16 de mayo de 1996 ninguno de los candidatos presidenciales alcanzó el 50 más uno de los votos. Por consiguiente, se convocó nuevamente a elecciones para el 30 de junio de ese mismo año. Para dicha contienda Joaquín Balaguer en representación del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y Juan Bosch del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) firmaron una alianza que se denomino “Frente Patriótico Nacional” para postular a Leonel Fernández como candidato presidencial, quien competiría con José Francisco Peña Gómez, postulado por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y aliados. Es en este contexto que el 02 de julio del año 1996 Baguer pronunció, en el Palacio de los Deportes del Distrito Nacional dominicano, el famoso discurso conocido por el título “el camino malo está cerrado”.

El discurso fue pronunciado por el líder reformista en presencia del profesor Juan Bosch, que durante años fue su adversario políticos, el candidato Leonel Fernández, los miembros directivos de los partidos que formalizaban la alianza electoral y miles de militantes de ambas organizaciones. El contexto espaciotemporal lo complementaba una cadena de radio y televisión que trasmitieron en vivo el referido acto político.

Para la fecha, Balaguer contaba con 89 años de edad, por lo que el desgaste físico que exhibía el político lo cohibió de gesticulaciones que aporten significados importantes al discurso. Solo en dos oportunidades se le observó levantar sus  manos para  señalar a un lado u otro. Uno de esos momentos fue cuando dijo: “El profesor Bosch, en sus buenas palabras, ha trazado a los dominicanos la raya de Pizarro. Por este lado se va al caos y al desorden y, por este otro lado,  a la democracia, al progreso y a la estabilización de las instituciones”.

No obstante, se debe destacar que, el siete veces presidente de la República, le imprimió vida a sus palabras a través de los elementos prosódicos de la voz. En términos estructurales el discurso estuvo compuesto por un breve saludo, el planteamiento del problema, la enunciación de la solución, la presentación de los argumentos que respaldaban dicha solución, la invitación a asumir la solución propuesta y un remate. Esta estructura fue desarrollada durante un espacio de 7 minutos y cinco segundos. Según se puede contactar en el material audio visual el discurso, que concitó un total de 15 ovaciones, fue improvisado, ya que no se observaron hojas ni teleprónter en el escenario. Además, para entonces el exmandatario ya no contaba con la visión necesaria para leer.

Desde el punto de vista de los actos de habla, eje central de este estudio, los actos ilocucionarios resultantes de las locuciones del discurso revelan que el líder político quería, en un primer momento, eliminar la percepción que tenían los ciudadanos dominicanos sobre la rivalidad que existía entre él y Juan Bosch. En consecuencia, expresa: “Para mí constituye un altísimo honor recibir a un eminente amigo, el profesor Juan Bosch”. El superlativo “altísimo” que acompaña al sustantivo “honor” y el adjetivo “eminente” que antecede al sustantivo “amigo” dan cuenta de la intención que se refiere. Asimismo, desde el inicio de su discurso buscó identificar la alianza a la que había arribado con el PLD como un acto en favor de la patria dominicana, señalando que el acto no tenía un: “carácter político, sino más bien eminentemente patriótico”.

En un segundo momento, se concentró en incidir en la decisión que debían tomar los dominicanos al momento de ejercer su derecho al voto. En este sentido, presentó al electorado las opciones que tendrían, describiendo una de ellas como el camino del “caos y el desorden” y la otra como el camino de “la democracia y el progreso”. Estas consideraciones son reforzadas con argumentos portadores de una verdad convencional que le facilitan, minutos más tarde, declarar como ganadora la alianza que está presentó. De esta manera eliminó una de las dos opciones que presentó en un principio, dejando al electorado una sola opción de cara a las elecciones.

En palabras de Balaguer: “El millón 100 mil voto del Partido de la Liberación Dominicana, en la última consulta electoral, más los 435 mil voto del Partido Reformista Social Cristiano representan una victoria aplastante. ¡El camino malo está cerrado! Cerrado, definitivamente, y abierto de par en par al patriotismo dominicano”.

Con el propósito de establecer las razones que lo motivaron a concertar una alianza en el tramo final de su carrera política; Balaguer detalló las cualidades del acuerdo, mostrándolo como un hecho sin precedentes que solo buscaba preservar los valores patrióticos. Las locuciones, que en un tercer momento,  resumen estas intenciones son las siguientes: “Lo que queremos es impedir que el país caiga en manos que no sean verdaderamente dominicanas”.

El cuarto momento se asocia a la parte estructural del discurso, que anteriormente se denominó “invitación a asumir la solución propuesta”. Aquí, el líder de masas presentó la candidatura que impulsa la alianza PLD-PRSC como un símil de patriotismo e invitó a trabajar y a votar por ella a los que se sentían dominicanos.

En el quinto y último momento del discurso, el acto ilocucionario general fue captar el voto de los que no se motivaron a votar en las elecciones del 16 de mayo de 1996. El propósito era garantizar la vitoria de la candidatura de Leonel Fernández y Jaime David Fernández Mirabal como presidente y vicepresidente de la República. Para ello delegó la responsabilidad de la preservación de la patria dominicana en los electores, diciendo: “Sepan que un voto no es una cifra cualquiera, que un voto representa una parte de la patria”.

Desde los actos ilocucionarios que se han identificado, hoy día es posible, establecer que un 99 por ciento de ellos alcanzaron los actos perlocucionarios que se perseguían. Sin dudas, la rivalidad entre el PRSC y el PLD paso a la historia y desde el 1996 hasta 2020 ambas organizaciones han acudido aliadas a todas las elecciones. Igualmente, más de 20 años después, la sociedad  entiende que escoger entre José Francisco Peña Gómez y Leonel Fernández era poner el país en manos de un líder de orígenes extranjeros o uno netamente dominicano. Lo mismo pasa con el PRD, una parte de los dominicanos continua considerando que esta es una organización desordenada y caótica.

El efecto perlocucionario central del discurso que se perseguía era conseguir que una mayoría calificada del pueblo dominicano respaldara la candidatura Fernández- Mirabal y según los resultados electorales de la época un millón 466 mil 382 dominicanos favoreció con su voto la propuesta de Balaguer y Bosch. Gracias a esto, Leonel Fernández no solo ostentó la presidencia durante el periodo constitucional 1996-2000, sino que la retomó para el cuatreño 2004- 2008 y la mantuvo durante el periodo 2008-2012.

Los actos de habla de Balaguer a luz de  Austin

La mirada que se ha ofrecido sobre el discurso de Joaquín Balaguer obedece a la teoría de los actos de habla de John Austin. Según este filosofo: “decir algo producirá ciertas consecuencias o efectos sobre los sentimientos, pensamientos o acciones del auditorio, o de quien emite la expresión, o de otras personas”. Es decir, que con toda certeza se pueden establecer las intenciones (los actos ilocucionarios) con las que Joaquín Balaguer expresó lo que dijo al conformar el Frente Patriótico Nacional.

La intención del líder reformista, también, es posible identificarla mediante sus reiteraciones:   “Invito pues, señores, a todos los dominicanos -no solo a los peledeistas y a los reformistas, sino a todos los dominicanos- a votar por la candidatura Fernández- Mirabal (…) voten por esa candidatura todos aquellos que lleven enarbolada en su corazón la bandera dominicana (…) Me dirijo a esos dominicanos que no votaron por apatía o por indolencia, o por la razón que fuera, a usar ese derecho cívico, en esta ocasión, votando masivamente por la candidatura Fernández- Mirabal”. Sin embargo, el interés de cualquier hablante es fácilmente perceptible a través de un solo acto de habla, debido a que por naturaleza el discurso viene motivado de una intención.

Ahora bien, las reiteraciones que se han citado revelan que quien emitió el discurso era consciente de sus intenciones. En otras palabras, los efectos perlocucionarios que se han identificado como consecuencia del discurso de Balaguer son de su absoluta responsabilidad. La observación es validad, debido a que no siempre los efectos de un acto locutivo son los perseguidos. En ocasiones, un discurso crea consecuencia que no eran las esperada o deseadas.

Por supuesto, las intenciones de las palabras de Balaguer son perceptibles gracias al contexto en el que fueron expresadas. Pues, la insistencia en el patriotismo no es posible interpretarla sino no se sabe que su oponente, José Francisco Peña Gómez, era descendiente de haitianos. Desde 1955, Austin estableció que la referencia de los actos ilocucionarios “gravitan sobre las circunstancias especiales de la ocasión en que la expresión es emitida”. Por lo tanto, el contexto es un elemento primordial al momento de identificar los actos de habla en un discurso.

Conclusiones

En términos generales el estudio que se ha ejecutado permite afirmar que el discurso emitido por el expresidente Joaquín Balaguer, el 02 de julio de 1996 en el marco de la conformación del Frente Patriótico Nacional, está dotado de actos de hablas que se pueden clasificar a tendiendo a la teoría de John Austin en locuciones, ilocuciones y perlocuciones. Desde esta perceptiva, es posible establecer que el líder reformista buscaba degradar a su adversario político valiéndose de sus orígenes raciales y la experiencia histórica de los dominicanos respecto a la dominación haitiana. El propósito era agenciarle al candidato presidencial Leonel Fernández el favor del pueblo dominicanos en las elecciones.

Los  actos ilocucionarios identificados en el discurso dan cuenta de una estrategia coherente, sistemática y consciente para alcanzar el objetivo referido anteriormente. Cada planteamiento es precedido o antecedido de datos que lo validan. Como en todo discurso que tiene por finalidad convencer, Balaguer se vale de la argumentación para respaldar sus sugerencias y afirmaciones. A la vez, de reiteraciones para destacar su propósito principal, que consistía en degradar al adversario y convencer al electorado de las bondades del candidato que promovía, con lo que se hace tangible el grado de consciencia con el que ejecutó su discurso. Lo anterior evidencia que la pieza discursiva es portadora de mensajes implícitos que fomentan el racismo. Intención que queda virtualmente explicita cuando el líder político expresa: “Lo que queremos es impedir que el país caiga en manos que no sean verdaderamente dominicanas”.

Asimismo, otro mensaje que subyace del discurso es que José Francisco Peña Gómez no era una opción, debido a que representaba un camino caracterizado por el caos, el desorden y, en adicción, “el millón 100 mil voto del Partido de la Liberación Dominicana, en la última consulta electoral, más los 435 mil voto del Partido Reformista Social Cristiano” representaban una victoria aplastante. En definitiva, atendiendo a las intenciones con que se ejecuto el discurso y los actos perlocutivos que hoy día se visualizan con mayar claridad, el caudillo reformista cerró el camino hacia la presidencia de la República a líder perredeista haciendo uso del poder del discurso para manipular el sentimiento patriótico de los dominicanos.