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16 de Septiembre, 2021
Por:  - lunes 04 enero, 2021

En el 2020 el Covid-19 irrumpió también el año escolar y obligó a dejar atrás la docencia presencial

República Dominicana.-En un 2020 donde casi todas las actividades humanas fueron y siguen siendo impactadas por los efectos del coronavirus, en República Dominicana la pandemia trastorna la educación, distorsionando el diario vivir de los hogares con escolares, donde la mayoría de las familias toman las decisiones de la casa, dependiendo de los horarios de clases de sus hijos.

En un país donde ni siquiera el covid-19 pone freno a los reclamos de un poderoso sindicato magisterial, la pandemia interfiere desde finales del pasado año escolar en el proceso de aprendizaje de un conglomerado estudiantil acostumbrado a la docencia presencial.

Desde el pasado marzo, cuando el Ministerio de Educación entregó las escuelas a la Junta Central Electoral para las elecciones municipales de ese mes, y el cierre más adelante de los planteles por la presencia del Covid-19 en territorio dominicano, cerca de tres millones de estudiantes están fuera de las aulas, incluyendo los que asisten a colegios privados.

En el primer trimestre del año, cuando todavía el país albergaba la esperanza de vivir una pandemia pasajera, el Ministerio de Educación recontrató más de 7 mil maestros para el año escolar 2020-2021, con una inversión superior a los 150 millones de pesos.

Con los alumnos fuera de las escuelas y el covid-19 infectando y matando gente, llegó el traspaso de mando y con él un cambio de titular en el Ministerio de Educación, donde el profesor Roberto Fulcar sustituyó el 17 de agosto al contador Antonio Peña Mirabal.

La Asociación Dominicana de Profesores –ADP-, que comenzando el año había firmado con Educación un acuerdo por una mejor enseñanza y paz en las escuelas, advierte a Roberto Fulcar, antes de asumir el Ministerio, que los maestros no estaban listos para iniciar el año escolar en medio de pandemia.

Luego de una semana de intenso debate sobre el tema, Educación anuncia que el año escolar 2020-2021 se inicia el 2 de noviembre con clases virtuales y, a dónde no llegue el internet se impartirá docencia por radio, folletos y Televisión.

Con la apertura del año escolar ya definida, el Consejo Nacional de Educación se reúne, suspende las pruebas nacionales, y las escuelas asumen las calificaciones ordinarias para promover de curso.

Como si el año escolar necesitara algo más que pandemia, el 15 de septiembre el nuevo ministro de Educación confirma que sustituirá 18 directores regionales y de distritos educativos, nombrados en la gestión anterior de Andrés Navarro, lo que agrega un nuevo conflicto al sector educativo.

El 2 de noviembre, cuando todavía más del 70% de los hogares con escolares no cuenta con internet ni computadoras, arranca el año escolar en medio de un dilema de padres y tutores que no quieren docencia presencial, pero las fallas del internet y la carencia de equipos entre alumnos y maestros dificulta las clases virtuales.

El choque de los padres, alumnos y maestros con la realidad, aún mantiene el careo entre representantes de instituciones públicas y organizaciones que dicen promover el desarrollo de la educación.

Los ministerios de Salud Pública y Educación insisten en mantener cerradas las escuelas, mientras Acción Empresarial por la Educación –EDUCA- aboga por una reapertura gradual de las clases presenciales, a lo que se suman algunos padres que no quieren seguir cogiendo lucha con los estudiantes 24 horas entre la casa.

En medio de la crisis sanitaria generada por el Covid-19, las universidades tienen algunos logros que presentar.

La Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña –UNPHU- presentó en abril su diseño de hospitales móviles; el Intec fabricó respiradores y la UASD desarrolló un ventilador, para personas afectadas por la pandemia.

Sin embargo, los efectos negativos de la pandemia en la educación superior, son evidentes.

La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra reveló que por causa del covid-19, la matriculación bajó entre un 15 y un 40% en las universidades del país, en tanto que las reinscripciones cayeron en un 38%.

Aun con los avances que pudo presentar el sector educativo, en medio de la pandemia, persiste entre algunos la incertidumbre de los resultados finales, en un país que en tiempos normales y desde las aulas, ha tenido sus notas rojas.