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Jueves, 1 de Diciembre, 2022

Recordando los cinco mártires del Club Héctor J. Díaz; recordemos su vida y vivamos su ejemplo

Una inolvidable madrugada del 9 de octubre de 1971 el barrio 27 de Febrero 

Santo Domingo RD .- Visto así solo son cinco nombres más, nadie podría saber que ellos significan una historia, una página de la historia más heroica librada en los años 70 en los barrios capitalinos de Santo Domingo.

Ellos fueron: Radhamés Peláez Tejeda, Rubén Darío Sandoval, Víctor Fernando Checo, Reyes Florentino Santana, Gerardo Bautista Gómez.

Difícil época en que los jóvenes dominicanos encararon la misión de enfrentar el vicio y la corrupción, con actividades deportivas, sociales y culturales teniendo como actores a los propios jóvenes de los barrios convertidos en atletas y artistas, que se auto organizaron alrededor de un instrumento de lucha denominado Clubes Socioculturales y Deportivos, los cuales surgieron como la filantrópica de los años de Duarte, para exponer sus pareceres y presentar sus alternativas de una sociedad mejor y con más calidad de vida.

Grandes hombres, profesionales, deportistas, políticos, entrenadores, directores de grupos en fin, toda una jerarquía social, nació de las entrañas de estas organizaciones, como una necesidad de alternativas y a la vez de mecanismos para enfrentar la entonces penetración cultural extranjera, el consumo de drogas narcótica, anteponiendo los valores de la cultura popular y nacional.

Ser un protagonista de estas acciones, era contravenir a los manejadores de la cosa pública nacional, era enfrentar los poderes que ejercían ordenados o no los tentáculos militares y para militares.

Uno de esos destacamentos de la juventud, ha estado enclavado en la frontera de las Cañitas.los Guandules y Guachupita, al comienzo del puente Francisco del Rosario Sánchez, ese es el Club Héctor J. Diaz, esos nombres figuraban en la lista de miembros de este importante club y una noche cualquiera fueron vilmente asesinados por la denominada banda de para militares “La Banda Colora”, que actuaba en contubernio con las autoridades de turno y sus cuerpos fueron esparcidos en diferentes puntos del Distrito nacional, como para sentar el precedente del temor en nuestros barrios.

El cada 9 de octubre se conmemora en recuerdo y honra de su inmolación como mártires del movimiento clubistico nacional, El Día Nacional de los Clubes, y este aniversario más, encuentra a las organizaciones socio culturales y deportivas sumidas en un letargo incomprensible, que desdice mucho del homenaje que debemos a estos jóvenes, porque hoy más que nunca hay vicios y corrupción, hay drogas y delincuencia, hay falta de deportes y de cultura y asistimos a la desaparición de la cultura popular y nacional.

Desde este humilde rincón añoro las actividades de los clubes y extraño a sus inmortales héroes, los que recordaremos por siempre.

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