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Jueves, 9 de Febrero, 2023

Lula hace historia al asumir su tercer mandato en Brasil

A sus 77 años, este exobrero metalúrgico devenido en icono global se convertirá en el presidente brasileño de mayor edad al recibir la banda presidencial.

BRASIL (RT ACTUALIDAD).-El histórico líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva empieza este domingo a escribir un nuevo capítulo de su impresionante biografía, cuando asuma su tercer mandato presidencial, un hecho inédito en la historia reciente de Brasil.

A sus 77 años, este exobrero metalúrgico devenido en icono global se convertirá en el presidente brasileño de mayor edad al recibir la banda presidencial, tras una feroz campaña contra su principal enemigo político, el ultraderechista Jair Bolsonaro, a su vez el primer mandatario en perder una reelección desde la redemocratización del país.

Todo está rigurosamente previsto en la ceremonia que se celebrará en Brasilia, que incluye el tradicional desfile en un Rolls-Royce abierto por la Explanada de los Ministerios, desde la onírica Catedral Metropolitana y entre decenas de miles de personas, la sesión de asunción en el Congreso Nacional y el traspaso de la banda presidencial en lo alto de la rampa del Palacio de Planalto ante decenas de jefes de Estado y otras autoridades.

Justamente ese es el único punto que este año se escapa al protocolo. Como marca la tradición, Bolsonaro debería colgarle la banda presidencial a Lula, en lo que para muchos sería la foto del año. Pero en este contexto de extrema rivalidad entre ambos –Bolsonaro no ha aceptado la derrota explícitamente ni felicitado a Lula–, el ultraderechista viajó el viernes a Miami, EE.UU., y no asistirá a la ceremonia.

Después, con Lula ya presidente, se celebrará el 'Festival del futuro', una fiesta popular organizada por la primera dama, la socióloga Rosangela da Silva, con la participación de decenas de artistas.

Un giro total

Nadie duda de que, a partir de este 1 de enero, Brasil dará un giro total bajo las riendas de Lula, quien recoge un país muy diferente al que recibió en 2003, en su primera presidencia: debilitado económicamente por la inflación y la deuda, extremamente polarizado y con un Congreso derechizado, con mucha influencia del bolsonarismo.

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"Hoy, le estamos diciendo al mundo que Brasil está de vuelta, que Brasil es demasiado grande para ser relegado a este triste papel de paria en el mundo", aseguró en su primer discurso tras su victoria, conseguida tras formar un frente amplio y por el margen más estrecho de la historia reciente.

El futuro mandatario ya ha dicho que la prioridad número 1 de su gobierno será combatir el hambre y que pretende cambiarlo casi todo de su antecesor, desde la política ambiental, muy criticada por el aumento de los incendios y la deforestación, especialmente en la Amazonía, hasta las relaciones exteriores, que han dejado a Brasil prácticamente aislado en América Latina, pasando por el manejo económico.

Para la mayoría de analistas este tercer mandato de Lula será mucho más complicado que los anteriores (2003-2010).

"El desafío para el nuevo gobierno no es solo digerir el legado fiscal (del gobierno de Bolsonaro), sino recuperar el crecimiento sostenido cuando el mundo está entrando en recesión. Tiene una herencia maldita, no solo en el área fiscal, sino en el área ambiental y en términos de resultados económicos y sociales", explicó el economista José Roberto Mendonça de Barros a la prensa local.

También tendrá al bolsonarismo, que durante años se ha dedicado a demonizar su figura, muy activo en las redes  sociales y en las calles, dispuesto a lo que sea por truncar su gobierno.

Cárcel y resurrección

Un nuevo reto para este brasileño universal que cuatro años atrás quedó prácticamente enterrado políticamente, al ser condenado por corrupción en el marco de la megaoperación Lava Jato e ingresar en la cárcel tras atrincherarse en el Sindicato de los Trabajadores Metalúrgicos y protagonizar una mediática entrega.

Lula quedó inhabilitado para presentarse a las elecciones de octubre de 2018 (en las que era claramente favorito y que terminaría ganando Bolsonaro), un hecho que dejó un Brasil todavía más fracturado, entre los que le consideraban un "ladrón" y los que le creían víctima de una conspiración para impedir su regreso al poder.

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