SANTO DOMINGO.- Vecinos del residencial Las Palmeras, en el sector Los Guaricanos, aseguraron que nunca percibieron señales de violencia en la relación de la profesora Santa Sepúlveda y su pareja, señalado como el responsable del disparo que terminó con su vida y que actualmente se encuentra prófugo de la justicia.
ACD Media realizó un recorrido por la antigua residencia de la víctima en Santo Domingo Norte, donde residentes expresaron sorpresa e incredulidad ante el trágico desenlace.
Santa Sepúlveda, de 32 años, falleció luego de permanecer varios días en cuidados intensivos tras recibir un disparo en la cabeza, presuntamente a manos de su pareja, identificado como Ballardo Manzueta. El hecho la convierte en la segunda víctima de feminicidio registrada en lo que va del año 2026, dejando además a dos hijos en la orfandad.
Algunos residentes del complejo habitacional indicaron que conocían a la profesora, pero que no tenían referencias cercanas del presunto agresor.
“Mientras yo los veía, eran personas tranquilas, pacíficas y trabajadoras. Ella siempre salía en una pasola para la escuela; parecía que era profesora”, expresó José de la Cruz, vecino de la pareja.
En tanto, Rafael Reyes afirmó que nunca trató directamente con el hombre señalado. “Yo no hablé con él, no lo conozco. Solo lo veía montarse en una guagua blanca, una guaguita pequeña, platanera y una negra”, comentó.
Por su parte, la pastora Angelita Guzmán dijo que tampoco tuvo contacto con el presunto agresor. “Nunca lo vi. Se veían los vehículos ahí, pero a él no lo conocía”, manifestó.
Otros vecinos y allegados aseguraron que la pareja no mostraba señales de conflicto. Sandy Castro indicó que ambos se veían estables. “Trabajaban cada quien en su lugar y se llevaban bien. No sé qué pasó ahí, si tenían problemas desde hace tiempo, porque no se veía como una persona violenta”, expresó.
Desde el entorno laboral, Sonia Mendoza, compañera de trabajo de la víctima, afirmó que Santa siempre hablaba bien de su pareja. “Ella hablaba muy bien de él en el trabajo y de su comportamiento. Todos estamos muy sorprendidos”, dijo.
A pesar de la incredulidad, la comunidad considera que el presunto agresor debe responder ante la justicia. “Sea quien sea que haya cometido un crimen así, tiene que pagar”, afirmó José de la Cruz. En esa misma línea, la pastora Guzmán sostuvo: “El que la hace, la paga”.
Otros residentes exhortaron al sospechoso a entregarse. “Yo le exhorto que se entregue para que las cosas no terminen peor”, dijo Sandy Castro. Mientras que Buenaventura Encarnación agregó: “Que no se suicide, que se entregue a la justicia para que pague por los hechos que cometió”.
Mientras la comunidad intenta asimilar una tragedia que no vio venir, el caso de Santa Sepúlveda vuelve a evidenciar que la violencia muchas veces se oculta detrás de rutinas que parecen normales.
Santa Sepúlveda fue velada la mañana de este lunes en el municipio de Yamasá, provincia Monte Plata, donde posteriormente recibió cristiana sepultura, mientras las autoridades continúan la búsqueda del responsable de su muerte.