Tras un prolongado período de funcionamiento democrático, con una democracia estable donde el COPEI y Acción Democrática (AD) se enfrentaban aglutinando adeptos para operar como sólidas estructuras partidarias, se instauró en Venezuela un sistema de bipartidismo.
Desde 1959 y durante 40 años, Venezuela vivió cuatro períodos de Acción Democrática y dos períodos del COPEI. Cada período tenía una duración de cinco años y se produjeron alternancias entre ambos partidos.
Se podría decir que Venezuela poseía un sistema político confiable, que inclusive se erigió como un modelo a replicar.
Pero los partidos se fueron desconectando de la población para convertirse en grupos más cerrados y puramente electorales. Surgieron escándalos de corrupción sin sanciones, el sistema se fue debilitando hasta que emergió un sentimiento antipartidos que fue tomando cada vez más fuerza.
Las frustraciones aumentaron. No había explicaciones de por qué un país rico en petróleo sufría amplias restricciones, mientras la población se empobrecía y una élite se mostraba ante la vista de todos como una clase distinta, llena de privilegios.
Hasta que se produjo la explosión social del Caracazo en 1989. A partir de ahí, Venezuela sufrió una ruptura que cambió totalmente el sentir de la gente. Las medidas y ajustes económicos provocaron aumentos de precios en todos los productos, incluyendo la gasolina, algo inconcebible para un país productor de petróleo. El levantamiento social en Caracas fue sofocado con el ejército en las calles, dejando cientos de muertos. Desde entonces, Venezuela tuvo un quiebre radical en el pensar y sentir de su gente: el sistema de partidos terminó derrotado.
El Caracazo se dio en el contexto de la década de los años 80, bautizada como la “década perdida” de América Latina. Durante esos años se impusieron medidas de ajustes económicos orquestadas por el FMI a raíz de la crisis de la deuda externa.
Luego del Caracazo surgieron otros movimientos políticos alternativos, presentando nuevas opciones ante el colapso del COPEI y AD.
Se creó un vacío de legitimidad y confianza. En ese espacio se produjeron dos intentos de golpes de Estado, captando mayor notoriedad el encabezado por el teniente coronel Hugo Chávez, quien enarboló su famosa frase:
“Por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados.”
Chávez falló en el intento militar, pero logró sembrar esperanza en los venezolanos, lo que luego lo convirtió en un líder que despertó apoyo popular y se erigió con la estirpe del salvador del pueblo.
En las elecciones de 1998 Chávez obtuvo su primera victoria. Luego de pasar varios años en la cárcel, pasó de presidiario a mártir, y el indulto le abrió las puertas al ejercicio libre de la política.
Venezuela estrenó una nueva era con el arribo de Hugo Chávez al poder. Se dio a la tarea de crear una nueva Constitución y fomentó una nueva dinámica política y económica.
Aparentemente se iniciaba una época de mayor participación social, pero en el fondo se produjo una creciente concentración de poder en la figura del presidente Chávez.
El populismo marcó significativamente el devenir del chavismo. Vinieron grandes cambios, y los controles excesivos dieron paso a un sistema controlador que atentó contra la libertad empresarial.
El gobierno se transformó en un poder hegemónico que obtenía apoyo bajo la sombrilla de las ayudas sociales y el reparto de privilegios.
En ese proceso Venezuela se fue fragmentando de forma radical. La población se dividió entre chavistas y no chavistas, la migración se convirtió en un fenómeno masivo, y de nuevo moría la esperanza mientras la confianza se esfumaba entre discursos reivindicativos.
Chávez quiso hacer suyo el legado del libertador Simón Bolívar: primero adoptó el nombre de República Bolivariana de Venezuela, y segundo prometió traspasar las fronteras venezolanas para unificar a América Latina contra el capitalismo salvaje.
Fue un activista de influencia en varios países de la región. Con los recursos que le ofreció el alza de los precios del petróleo, auspició la ascensión de gobiernos populistas en Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Panamá, entre otros.
El gobierno populista y personalista sufrió un duro golpe con la muerte de Hugo Chávez en 2013, asumiendo como sucesor Nicolás Maduro.
La conexión sentimental con la población que seguía a Chávez se vio afectada. El sucesor no llenó las mismas expectativas.
Se aceleró entonces la descomposición: escasez de alimentos, hiperinflación, desempleo y una migración venezolana sin precedentes.
Venezuela se quebró. El apoyo popular se transformó en miedo y terror político.
Las garantías para el ejercicio libre de la política se hicieron imposibles, mientras una oposición mayoritaria sucumbía en sus propias contradicciones internas.
Las elecciones de 2024 fueron ampliamente cuestionadas. Nunca se presentaron las verdaderas actas electorales y la comunidad internacional no aceptó los resultados en los que Nicolás Maduro se declaró ganador.
El gobierno de Maduro tuvo un origen calificado como fraudulento, y la polarización se profundizó: el gobierno por un lado y la oposición por otro partieron el país en dos.
Desde entonces no hubo más que conflictos sociales y políticos que se agravaron hasta llegar a un punto sin retorno.
Hace dos días nos despertamos con la noticia de la captura de Nicolás Maduro mediante una operación militar de los Estados Unidos, acusado de narcoterrorismo.
En medio de la algarabía mediática por su apresamiento, surgen preguntas inevitables:
¿qué implicaciones tiene este hecho a la luz de la Organización de las Naciones Unidas y de la libre determinación de los pueblos?
¿Cuántos colores y matices deja como experiencia para los gobiernos de América Latina el caso venezolano?
Queda rondando la interrogante de si estamos ante el inicio de una nueva era de intervención sobre la vida de los países de la región, o si se trata de un hecho aislado provocado por alguien que hizo todo lo posible para que esto ocurriera.
¿Habrá sido Nicolás Maduro el propio auspiciador de su destino?
¿Será que, al final, desde todos los ángulos y hechos presentes, la gran derrotada ha sido la propia Venezuela?