Tegucigalpa (EFE).— A solo 17 días para la prevista toma de posesión del nuevo Gobierno, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, publicó un decreto aprobado por mayoría en el Congreso Nacional que ordena un recuento general de los votos emitidos en las elecciones del pasado 30 de noviembre, una decisión que ha generado fuertes reacciones políticas dentro y fuera del país.
El decreto instruye al Consejo Nacional Electoral (CNE) a volver a contar los sufragios de los tres niveles electivos presidencial, legislativo y municipal bajo el argumento de que el proceso estuvo marcado por diversas irregularidades. Entre los señalamientos, los diputados promotores del recuento alegan una supuesta injerencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien días antes de los comicios expresó públicamente su respaldo al candidato del Partido Nacional, Nasry “Tito” Asfura.
El pasado 24 de diciembre, el CNE declaró ganador de las elecciones a Asfura por un estrecho margen frente al candidato liberal Salvador Nasralla, mientras que la aspirante oficialista del Partido Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, quedó en tercer lugar.
El decreto establece que, si el CNE se niega a realizar el recuento, el propio Congreso Nacional asumirá esa tarea, una disposición que ha sido duramente cuestionada por la oposición.
Castro defiende la medida y acusa injerencia extranjera
La presidenta Castro se refirió al tema este sábado a través de una publicación en su cuenta de X, en la que llamó a Donald Trump a sostener “un diálogo directo y franco” sobre el proceso electoral hondureño y sus pronunciamientos a favor de Asfura, afirmó “influyeron negativamente en el desarrollo del proceso democrático” y afectaron la candidatura oficialista.
Castro defendió la publicación del decreto al asegurar que el CNE no contó todas las actas ni resolvió la totalidad de las impugnaciones presentadas tras las elecciones. “No seré cómplice del cinismo institucional de órganos electorales creados para garantizar el derecho a elegir y ser electo”, expresó, al recordar los antecedentes de fraudes electorales en el país, especialmente los ocurridos en 2017.
“Por estas razones, de dignidad histórica, sanciono con mi firma el Decreto Legislativo No. 58-2025, que ordena el escrutinio y conteo de los votos que no se quieren contar y fueron emitidos por el pueblo hondureño el 30 de noviembre”, agregó la mandataria, reiterando su apego a la voluntad popular y a la soberanía nacional.
Rechazo del presidente electo y advertencias de la oposición
Desde el Partido Nacional, la reacción fue inmediata. El diputado Tommy Zambrano, jefe de la bancada nacionalista en el Congreso, calificó el decreto como “un atentado contra la democracia” y acusó al oficialismo de intentar manipular el proceso electoral.
“Pretender trasladar material electoral al Congreso y alterar la voluntad popular es un abuso de poder y un uso indebido del aparato del Estado”, afirmó Zambrano, quien advirtió que, a menos de tres semanas del cambio de mando, se busca “consumar un atentado contra la democracia”.
Nasry Asfura, quien fue proclamado presidente electo y tiene previsto asumir el cargo el próximo 27 de enero, no se ha pronunciado públicamente hasta el momento. CNN informó que intenta obtener comentarios tanto del CNE como del Departamento de Estado de Estados Unidos, sin respuesta hasta ahora.