BAJOS DE HAINA.- La delincuencia continúa alterando la vida cotidiana de los residentes de Bajos en Haina, quienes aseguran que los asaltos y hechos delictivos no han disminuido, a pesar del aumento de operativos y presencia policial en la zona.
Durante un recorrido por el centro del municipio, se constató que la mayoría de los munícipes ha sido víctima directa de la delincuencia o conoce a alguien que lo ha sido. “La delincuencia en Jaina no ha disminuido en nada, totalmente. En Haina estamos viviendo una ola de delincuentes… aquí estamos en una zozobra”, expresó una residente visiblemente preocupada. Otra afirmó sentirse atrapada en el sector por falta de opciones: “Claro que sí, estoy muy insegura. Vivo aquí porque ya estoy obligada. Si no, hace años me hubiera ido”.
Los testimonios recabados relatan asaltos violentos y situaciones de alto riesgo. Un ciudadano narró cómo fue despojado de sus pertenencias bajo amenaza de muerte: “Se desmontaron de una motocicleta y me dijeron: ‘dame lo que tienes si no quieres que te caiga un balazo’. Me metieron la mano en los bolsillos y se llevaron los utilitos que tenía”. Otro munícipe contó que delincuentes entraron a su vivienda: “Entraron a mi habitación, me llevaron el celular, la cartera y el reloj”.
Aunque algunos residentes reconocen la necesidad de mayor patrullaje, otros dudan de la efectividad del mismo y cuestionan la conducta de ciertos agentes. “Uno bien sabe que a veces la policía no es muy confiable, porque hay muchos muchachos que se enganchan con intenciones de hacerlo mal”, comentó un comunitario. Otro criticó la concentración de agentes en camiones y cuarteles: “Usted va al cuartel y hay 100 mil policías, pero es por las calles que se necesitan”.
Incluso quienes piden más presencia policial señalan la falta de supervisión como un problema clave. “El patrullaje hay que acompañarlo de seguimiento; no tenemos quien supervise a los policías”, indicó otro residente.
Mientras las autoridades mantienen su discurso de control y prevención, los habitantes de Bajos de Haina continúan esperando que la seguridad deje de ser una promesa y se convierta en una realidad tangible en sus calles. Más allá de estadísticas y operativos, lo que reclaman es poder caminar sin miedo en el mismo lugar donde viven.