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  • Por: Robinson Galvez
  • miércoles 14 enero, 2026

Las desapariciones de niños: buen momento para Alerta AMBER

En los últimos años se ha desatado una especie de epidemia respecto a desapariciones de seres humanos, tanto de adultos mayores, como de niños y adolescentes, aunque pocas veces, se ve también en una generación de cuarenta a cincuenta años. Pocas veces, el desenlace es fatal.

Estos acontecimientos siguen siendo parte de una incertidumbre social, la cual nos mantiene en el asombro a todos, sobre todo por tratarse de personas, seres humanos; padre o madre de familia, abuelo o abuela, niños, niñas, y un largo etcétera sin un final feliz.

Evidentemente, es un fenómeno que no distingue edad, genero, clase, raza, ni condición social, lo cual se convierte en un reto y un gran desafío para las autoridades, tomando en cuenta lo que significa ello para sus familiares directos o cercanos.

Los casos más recientes de niños, como el de Roldany Calderón en Jarabacoa y Brianny Genao en Imbert-Puerto Plata, ambos de tres años, han sido de espanto en la sociedad, y lo que nos lleva a pensar hasta de sanciones jurídicas que no existen en nuestra legislatura, como la Pena de Muerte y otras.

Producto de estos casos de desapariciones o secuestros, volvió a ponerse en debate la alerta AMBER, la cual hace referencia a la niña Amber Hagerman, quien fue secuestrada en 1996 en Texas y quien días después fue localizada sin vida.

A mediados del pasado año 2025, la Cámara de Diputados aprobó en segunda lectura el proyecto de ley de prevención y respuesta nacional en caso de ausencia de población vulnerable – Alerta Amber, propuesto por las diputadas del oficialismo PRM, Liz Mieses y Carmen Ligia Barceló, apoyadas por colegas de distintas bancadas partidarias.

La alerta AMBER, es un sistema de notificación de menores de edad desaparecidos, implementado en varios países, y es un retroacrónimo en inglés de America’s Missing Broadcast Emergency Response, cuyo significado en español es personas perdidas de América: retransmisión de respuesta de emergencia.

A la búsqueda de la niña Brianny se suman entidades extranjeras, como la Oficina Federal de Investigación o Buró Federal de Investigaciones, conocido por sus siglas FBI, que es el servicio de seguridad y de inteligencia nacional de Estados Unidos, así como su principal agencia federal de policía, junto a los perros caninos.

Si bien es cierto que esto es una colaboración en conjunto y que demás está citar aquí el agradecimiento, cierto es también resaltar lo mal parado que nos deja este caso, porque deja al desnudo una realidad nuestra, ya sea por falta de herramientas, o por la poca agilidad o capacidad para ello.

Incluso, estos casos podrían abrir un abanico de debates en el país sobre estos temas que durante muchos años han estado en la palestra, aunque sin tener éxitos, por aquello de que “esta sociedad no está preparada para eso” y otras excusas que sin lugar a dudas habrá que buscarle un bajadero o solución.

Todo esto conlleva a exigir un escarmiento firme, contundente y drástico ante este accionar de sicópatas, que amén de escudarse en ciertas condiciones de salud, recurren a este crimen atroz, y en muchos casos con niños o niñas de allegados, de familiares o amistades, a lo que ya hay que hacerle un stop.

Muchas veces, estos casos suelen abundar con reiteradas frecuencias en estratos sociales de un nivel de clase media o baja, en la marginalidad, la pobreza, la indigencia, y peor aún, en lugares lejanos o distantes, de aquellos donde presumimos cierto nivel de alcance de la justicia, aunque sea una percepción.  

Es la brecha que persiste y a la que los medios y/o la sociedad debemos insistir en hacerle frente. En una clase social sofisticada, perfumada o de abolengo, y en la que es poco usual este tipo de eventos, son escasos incluso los que salen a la luz pública, y los que salen, raras veces no son resueltos. Al menos, los que conocemos. 

La familia

El rol familiar es vital e importante en todo accionar de los individuos, desde su uso de razón. Muchas veces atribuimos culpas a los Gobiernos, autoridades, etc., no tomando en cuenta el papel a jugar desde las entrañas del hogar, no solamente inculcando valores, sino buscando ampliar la protección de quienes la necesitan de nosotros.

Sí, es maligno, inhumano e imperdonable que un sin alma recurra a cometer cualquier bellaquería con un niño, una niña, un anciano, una anciana, un demente, un mendigo, pero es ahí la verdadera responsabilidad de cada uno de nosotros, como familia, porque a la postre, la cuenta o la lloradera la daremos cuando ya sea tarde, y es peor.

Cómo es posible que un niño o niña que esté bajo la tutela de sus padres o tutores no conozcamos de su paradero? Esa es una responsabilidad mayúscula que debemos asumir ante ellos, so pena de una consecuencia negativa que no queremos ver llegar, pero que lamentablemente ya hay precedentes de insalvables.

Datos estadísticos de impacto

Para el año 2024, la fundadora de la Asociación Dominicana de Familiares Desaparecidos (ASODOFADE), Evelyn Abreu, hizo una denuncia en el sentido de que no existe un registro nacional de personas desaparecidas, algo absurdo, sobre todo porque ya se ha convertido en un hecho normal, aunque lamentable e inaceptable.

De acuerdo con la Procuraduría General de la República, entre enero de 2021 y diciembre de 2024 fueron reportadas 1,334 desapariciones, de personas, no de cosas u objetos y motivo incluso de sobra para un escándalo ante organismos internacionales, departe de familiares de esas víctimas.

Entre las cifras registradas por Asodofade se reporta un total de 2,442 desapariciones registradas entre junio de 2022 y febrero de 2025, en tanto que durante el año 2025, se registraron más de 1,054 desapariciones hasta el mes de octubre, otras fuentes de organizaciones civiles estimaron que la cifra superó los 500 casos anuales para finales de ese año.

Datos importantes por zonas y demografía

Entre 2018 y 2024, Santiago lideró las estadísticas con 724 casos, seguida por Santo Domingo con 476. En 2025, Santo Domingo continuó siendo el punto con mayor concentración de denuncias (391 casos hasta octubre).

Lo más escalofriante en todo esto es que se estima que existen más de 2,200 casos sin resolver de desapariciones infantiles desde el año 2022.

Las estadísticas que nos dan, desde el 2022 hasta inicio de este año 2026 son penosas y amargas, que dejan a miles de familiares, en muchos casos, sin esperanza de ver el retorno de sus seres queridos.

El autor es periodista de profesión y analista social

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