República Dominicana.-El presidente de la Unión Demócrata Cristiana –UDC- Luis Acosta Moreta, Luis “El Gallo”, consideró hoy positivo el mensaje de la Conferencia del Episcopado Dominicano, donde pasa revista a los problemas económicos y sociales del país.
Pero lamentó que en ese documento los obispos de la República Dominicana evitarán mencionar la situación que sufre el país con el caos haitiano y los miles de indocumentados que viven en el país.
Resaltó que nadie puede desconocer que la República Dominicana tiene que sufrir la llegada permanente de haitianos que tratan de ingresar ilegalmente al país, y luego se quedan como indocumentados.
Enfatizó que la iglesia católica debería ser la abanderada en esa lucha para el resguardo de la soberanía y el territorio, y no darle de lado y evitar en su pastoral de La Altagracia referirse al problema.
“Empero, la iglesia habla con claridad cuando se refiere a los problemas sociales y económicos del país, donde se hace necesaria la unidad y el caminar juntos para encontrarle soluciones positivas”.
Añadió que, con el crecimiento poblacional, cada día hay cuadros de miseria que tienen que ser auxiliados, para de esa forma garantizar mejores niveles de vida para toda la población.
Dijo que, en esa lucha de una mejoría para la mayor parte de la población, donde están los excluidos, hace falta un gran encuentro nacional, que sea encabezado por el gobierno y por los empresarios.
También, manifestó, los cuadros políticos de oposición deben dejar sus enconos y estar presentes en programas que buscan la mejoría de toda la población, y que necesitan de la fuerza unitaria para que den frutos.
La iglesia, dijo Luis “El Gallo”, transita por el buen ejemplo, llamando a los dominicanos a ir en auxilio de los más necesitados, de los desamparados, de los que nada tienen.
Añadió que como lo dice la iglesia, hay que hacer frente a la delincuencia, tomando medidas de corte preventivo, trabajando con la juventud para que encuentre salidas y no caiga en el infierno de la violencia.
Compartió la posición eclesiástica en lo que se refiere a la violencia intrafamiliar, y señaló que con una mejor educación y una labor de prevención social, se podrían evitar estos hechos.
Agregó que la familia es el núcleo central de la comunidad, del pueblo, por lo que debe ser fortalecida. “Es necesario solidificar a la familia si se quiere vivir en paz y armonía”.