Santo Domingo.- El Partido de la Liberación Dominicana lamentó que el gobierno del PRM haya transformado la inversión pública en una política de anuncios, improvisación y baja ejecución, lo cual tiene graves consecuencias para el desarrollo nacional.
El titular de Obras Públicas del partido morado, Ramón Pepín, y los vice secretarios Omeldi Morillo y Ángel De León Roquel afirman que, para el año 2025, el Gobierno presupuestó RD$207,751 millones para gasto de capital, lo que representa apenas un 2.6% del Producto Interno Bruto (PIB).
Aseguran que ese nivel de inversión es claramente insuficiente para satisfacer las necesidades acumuladas en infraestructura, agua, transporte, salud y educación, y demuestra que la inversión pública no ha sido una prioridad real para esta administración.
Indican que la situación es aún más alarmante cuando se analiza la ejecución. Al cierre del año, el propio gobierno reconoce que solo se ejecutaron RD$194,768 millones, equivalentes al 2.4 % del PIB, dejando RD$12,983 millones sin ejecutar.
Aseguran que no se trata de una falta de recursos, sino de ineficiencia, incapacidad de gestión y ausencia de planificación. Miles de millones de pesos han quedado inmovilizados mientras el país reclama obras urgentes y servicios básicos de calidad. Este gobierno ni siquiera es capaz de ejecutar el poco presupuesto que asigna.
Señalan que, en lugar de corregir esta situación, el Gobierno persiste en la misma política de reducir la inversión. Para el año 2026, ha presupuestado RD$215,285 millones en gasto de capital, lo que equivale a apenas un 2.5 % del PIB, confirmando que no hay un cambio de rumbo ni una visión clara de desarrollo.
Es decir, se mantiene un nivel de inversión insuficiente que condena al país a la postergación de obras fundamentales y al deterioro progresivo de su infraestructura.
Como resultado de esta mala gestión, hoy vemos obras anunciadas que no se terminan o que nunca se inician: el Metro de Los Alcarrizos, el Monorriel de Santiago, la solución vial del kilómetro 9, la Circunvalación de San Francisco de Macorís, la entrada de Samaná, entre decenas de proyectos más que permanecen inconclusos. El pueblo tiene los bolsillos llenos de promesas, pero necesita resultados.
En materia de movilidad, la improvisación ha sido constante. Proyectos que comienzan como trenes y terminan convertidos en monorrieles, así como sistemas integrales que nunca se concretan.
De los 20 parqueos prometidos, apenas dos han sido entregados. Eso no es planificación ni visión de desarrollo; eso es improvisación e irresponsabilidad.
A esto se suma el incumplimiento de los compromisos asumidos en el contrato con Aerodom, lo cual es una muestra más de la falta de seriedad y transparencia en la gestión de la inversión pública. Solo se ha avanzado en tres obras: la ampliación de la avenida República de Colombia, la solución vial de la Plaza de la Bandera y el Hospital Traumatológico de San Cristóbal.
Sin embargo, el Gobierno del PRM no ha cumplido con los proyectos estratégicos que anunció y se comprometió a realizar, como el puente paralelo al Jacinto Peynado, el paso a desnivel en la intersección de la avenida Charles de Gaulle con Sabana Perdida y el viaducto que reemplazaría el puente flotante.
La ausencia de estas obras evidencia un incumplimiento y desinterés por resolver problemas críticos de movilidad, seguridad y desarrollo regional.
Mientras tanto, la construcción privada está atravesando una de sus peores crisis en años, afectada por las altas tasas de interés, el alza del dólar, el encarecimiento de los materiales y la falta de políticas de apoyo estatal. El resultado es evidente: menos inversión, menos empleo y menor crecimiento económico.
El país no necesita más anuncios ni excusas; necesita un gobierno que sepa planificar, ejecutar y cumplir. Y hoy, lamentablemente, eso no está ocurriendo.