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  • Por: Rosalba Escalante
  • miércoles 21 enero, 2026

La fe movió a La Basílica de Higüey gente de todas las regiones que en agradecimiento a la Virgen de la Altagracia van a llevar sus ofrendas

Carmen Dilia, desde Villa Mella, se unió a la peregrinación con la esperanza de un milagro para su hija enferma, mientras otros devotos portaban velas, rosarios y vestimentas en honor a la Virgen.

República Dominicana.-Desde Baní en el sur, Villa Mella en Santo Domingo Norte y El Coco en San Pedro de Macorís, viajaron devotos de la Virgen de la Altagracia hacia Higüey, en la provincia La Altagracia, a concentrarse en La Basílica, para venerar y llevar sus ofrendas a la Madre Espiritual del pueblo dominicano.

La tradición y la fe católica siguen arraigadas en el pueblo dominicano, así lo evidencia la  cantidad de devotos que, con un día o más tiempo de antelación llegaron hasta la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey.

La conmoción invade a muchos, al hablar de la razón que los llevó a venerar a la Virgen de La Altagracia. En el caso de Carmen Dilia, su niña tiene 4 condiciones de salud que la han llevado al quirófano en varias ocasiones. Desde Villa Mella, en el municipio Santo Domingo Norte, viajó a La Basílica, confía en un milagro de la madre de Dios.

“Ella es hidrocefalica, tiene su válvula aquí, ella es una espina bífida o sea que nació con la columna rota, en un pie tiene una condición de que se llama parapapecia y el otro es un pie quinobaro”.

“Yo la aclamó mucho, yo le digo que me quite todos los dolores que tengo muchos dolores, ella ayuda mucho a uno”, manifiesta Patricia Rosario.

Algunos llegan a pie, desde lejanas provincias, cargando cruces, o portando velones, velas, postales y cuadros en manos, así como vestimentas alusivas a la Virgen de La Altagracia, siendo el poder recuperar la salud, uno de los milagros más pedidos o agradecidos.

Don Manuel Rosario, también viene todos los años a la Basílica de Higüey, pero desde la provincia Peravia y esta vez, aunque ayudado por una andadera, lo hizo convencido de que, como en ocasiones anteriores, la Virgen de la Altagracia le devolverá su salud.

“Mire como vine ahora, estoy enfermo para ver si me daña, una vez yo estaba enfermo que no podía mear, ni pupiar y vine y me sanó para siempre”, dijo Manuel Rosario.

Venir a la Basílica cada 21 de enero, se ha convertido para María Santana, de 71 años, en una tradición que inició en su niñez y pretende mantener por el resto de sus vida. Este año la señora Santana, oriunda de San Pedro de Macorís promete a la Virgen María un toque de atabales en la Basílica si le concede un milagro que aún no quiere revelar.

María Santana, devota de la Virgen, tiene “una promesa muy grande para traerle, esperando ese milagro, yo le prometí venir a tocarle unos atabales aquí a la puerta de la Basílica, con tal de que me conceda ese milagro”.

Hasta este sagrado templo llegan además personas pidiendo otro tipo de favores, como limosnas a los visitantes.

Mientras, en el área verde y aceras de los terrenos que alojan la Basílica, cientos acampan y duermen en casas de campaña, colchonetas, sábanas, o al intemperie, ya que la mayoría de hoteles se encuentran repletos y con tarifas duplicadas.  Aquí mismo, han sido instaladas la carpas de las diferentes organizaciones de atención a emergencias que forman parte del operativo Mariano que coordina el Centro de Operaciones de Emergencias.

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