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  • Por: La Redacción
  • miércoles 18 febrero, 2026

Residentes en Miramar Country Club denuncian abandono de servicios básicos

Residentes del proyecto Miramar Country Club en RD planean acciones legales por promesas incumplidas de servicios e infraestructura. Piden respuestas a la compañía y están dispuestos a recurrir a la justicia.

GUAYACANES, RD.- Propietarios de inversiones en el proyecto Miramar Country Club, denunciaron el abandono prolongado y el incumplimiento sistemático de los servicios básicos necesarios para el desenvolvimiento con normalidad de sus residentes.

Luis Felipe Cartagena, presidente de la Junta de Vecinos Mariposas, que representa a los habitantes de esa comunidad, calificó la situación como “crítica” y recordó que desde el 2012 han enviado múltiples comunicaciones a la empresa desarrolladora del proyecto sin obtener respuestas concretas y valederas.

“Hace tres años solicitamos formalmente la instalación de 150 lámparas y mantenimiento de igual cantidad de postes de luz y 20 adicionales, compromiso que fue aceptado verbalmente, pero nunca se materializó. Todo se ha quedado en promesas. Prometer y no cumplir es una falta de respeto a quienes han invertido aquí su patrimonio, su tiempo y su esperanza de una vida con calidad”, afirmó Cartagena.

El presidente de la Junta de Vecinos precisó que Miramar Country Club fue diseñado por un reconocido arquitecto de apellido Mella, responsable también de la construcción del sector Los Cacicazgos en Santo Domingo. El proyecto cuenta con 1,650 solares, pero solo tiene 30 viviendas.

“El bajo nivel de ocupación se debe principalmente a la falta de infraestructura esencial: calles asfaltadas, iluminación, señalización, agua potable, seguridad y mantenimiento de las áreas de esparcimiento”, indicó.

Agregó que actualmente la Casa Club, que antes ofrecía el atractivo de la piscina, restaurante y áreas recreativas, permanece cerrada y en avanzado estado de deterioro, limitando las opciones de esparcimiento para residentes y sus visitantes.

Los esposos Rafael Domingo Capellán y Santa Aquino, inversionistas del proyecto, explicaron que decidieron regresar al país y vieron en este residencial una opción para vivir con tranquilidad, pero hoy, 20 años después, no piensan lo mismo.

Ambos expresaron su frustración ante el abandono y la falta de interés de los propietarios del proyecto.

“Solo hemos recibido promesas; nos aseguraron que este proyecto iba a ser una maravilla, pero llevamos más de 20 años aquí sin ver ningún cambio. No tenemos calles asfaltadas, no llega bien la luz y ni siquiera las calles están identificadas”, manifestó Rafael Domingo Capellán.

Santa Aquino expresó que el problema se agrava por la ausencia de iluminación nocturna, lo que limita la movilidad y los obliga a permanecer dentro de sus hogares durante noche.

De su lado, la señora Dominic Guittón, de nacionalidad francesa, calificó de deficiente el servicio eléctrico en el residencial.

“Los apagones son frecuentes, las variaciones de voltaje y el deterioro de los cables por falta de mantenimiento han causado daños materiales a varias viviendas, incluyendo la mía”, denunció la ciudadana extranjera.

Guittón, quien compró su terreno en el 2006, relató que su primera casa se incendió tras la explosión de un transformador, situación que les ocasionó daños a varios equipos eléctricos.

“EDEESTE debe revisar todos los cables. Hemos pasado días completos sin luz y sin electricidad no funciona la bomba de agua, tan necesaria para las actividades diarias”, señaló.

Aunque algunos residentes cuentan con paneles solares e inversores, aseguró que no son suficientes cuando los apagones se prolongan durante varios días, dejando a la comunidad a oscuras.

El mal estado de las vías es otra preocupación constante. En ese sentido, Jason de los Santos, residente desde 2009, denunció que las calles sin asfaltar generan daños continuos en los vehículos y limitan la movilidad.

“Nos sentimos estafados, esto es un caos, se nos dañan los trenes delanteros, las gomas, las bujías. Ese es el diario vivir de nosotros aquí”, dijo de los Santos.

Indignado comentó que, a pesar de que cada año la empresa constructora promete mejoras o nuevas “etapas de construcción”, ninguna se lleva a feliz término, lo que provoca que aumente la frustración entre los residentes.

Agregó que la reducción progresiva del servicio de seguridad privada ha obligado a los vecinos a organizarse para proteger sus vidas, sus hogares y sus bienes materiales, pues a la fecha han sufrido de robos y atracos.

“Aquí cada vecino cuida la casa del otro. Si veo algo raro en la casa del vecino lo llamo. No tenemos a nadie más que a nosotros mismos”, expresó Jason de los Santos, quien manifestó que esta situación se traduce en la falta de planificación y supervisión de la empresa desarrolladora del proyecto residencial.

El doctor Cándido Simó, asesor legal de la Junta de Vecinos Mariposas también deploró las condiciones del proyecto.

“Estamos ante el primer proyecto de estafa inmobiliaria que en esa época de los años 70-80 se realizó sin reclamo en el momento”, afirmó el abogado.

Rafael Santiago, Ramón Ventura Castellanos, los esposos Eddy Rosa Páez y Nora Rosa Páez coincidieron en señalar que el abandono de los servicios básicos no solo afecta la calidad de vida de quienes viven en Miramar Country Club, sino que también desmotiva la inversión inmobiliaria y el desarrollo turístico en la zona, a pesar de su cercanía con San Pedro de Macorís, La Romana y Punta Cana, principales polos turísticos del país, a 15 minutos del aeropuerto y 45 minutos del centro de la ciudad de Santo Domingo.

Ana Cristina Rodríguez, quien fue secretaria de la Junta de Vecinos corroboró los reclamos de los propietarios y agregó que en los planos se vendieron la promesa de un campo de golf y un helipuerto, lo que no se ha hecho.

“A los dueños los hemos convocado a varias reuniones; hemos levantado una junta de vecinos para formar fuerza para que los dueños cumplan sus promesas de venta. En el caso de la energía eléctrica son los mismos propietarios los que han iluminado sus frentes. Nos duele decir que esperando esos beneficios muchos han fallecido, los hijos han heredado sus terrenos y no han visto ningún avance”, recordó Rodríguez.

Sin embargo, aseguró que los propietarios sí han invertido en otros proyectos como Colinas del Oeste, en Santo Domingo “pero aquí no, por eso, la indignación porque hay personas que se han quedado con su dinero estancado”.

Ante la falta de respuestas, los integrantes de la Junta de Vecinos Mariposas anunciaron que están evaluando llevar el caso a Pro Consumidor o a las instancias correspondientes a los fines de que se cumpla con lo prometido.

Los residentes advirtieron que continuarán sus reclamos hasta que la compañía Miramar Country Club y sus representantes la señora Leslie Cabrera y el señor Ulises Cabrera, den respuesta a sus reclamos, al tiempo que están dispuestos a recurrir a instancias legales para garantizar el cumplimiento de los derechos que les fueron prometidos al momento de adquirir sus solares.

“No pedimos favores; tampoco es nuestro interés dañar a nadie, pero exigimos lo que se nos prometió cuando compramos aquí”, advirtió Cristina Rodríguez.

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