.
proceso.com.do
Descargar
  • Nacionales
  • Por: La Redacción
  • viernes 08 mayo, 2026

Día Mundial del Acordeón: preservar la memoria sonora de la nación

Por Luis Acosta Moreta, Luis “El Gallo”

Cada 6 de mayo, al celebrarse el *Día Mundial del Acordeón*, se nos brinda una valiosa oportunidad para reflexionar sobre la trascendencia histórica, cultural y emocional de uno de los instrumentos más emblemáticos de la música universal. Esta fecha conmemora la patente oficial del acordeón, registrada el 6 de mayo de 1829 en Viena, y fue instituida en el año 2009 por la Confederación Internacional de Acordeonistas (CIA), como reconocimiento a su extraordinaria versatilidad y a su presencia esencial en expresiones musicales tan diversas como el tango, el vallenato, la cumbia y, de manera muy particular, en la música típica dominicana.

*En la República Dominicana*, el acordeón trasciende su dimensión instrumental para convertirse en símbolo de identidad, memoria colectiva y sentimiento popular. Su sonido ha acompañado generaciones enteras, ha dado voz al campo y a los barrios, y ha servido como vehículo de expresión de nuestras alegrías, nostalgias y esperanzas. Hablar del acordeón es hablar del alma misma del pueblo dominicano y del género que mejor sintetiza nuestras raíces: el perico ripiao.

Dentro de ese universo musical, pocos nombres alcanzan la dimensión histórica de Dionisio Mejía, Guandulito, reconocido justamente como uno de los más grandes exponentes del acordeón y figura cimera de la música típica nacional. Su talento excepcional elevó el perico ripiao a una categoría superior, consolidándolo como patrimonio cultural vivo y como una de las expresiones más auténticas del folclore dominicano.

Guandulito fue un innovador. Convirtió la tradicional combinación del acordeón, la güira, la tambora y la marimba en una verdadera narrativa popular. Su capacidad para improvisar, interpretar y conectar con el sentir del pueblo lo colocó en un sitial privilegiado dentro de nuestra historia musical. No pocos lo han definido, con sobrada razón, como el primer rapero dominicano a ritmo de güira, tambora y acordeón, por su singular manera de articular versos y emociones mucho antes de que los lenguajes musicales contemporáneos adoptaran tales formas expresivas.

Junto a Guandulito brillaron otras figuras inmortales como *Ñico Lora* y *Tatico Henríquez*, artistas fundamentales que hicieron de la música típica una crónica viva del pueblo dominicano. A través de sus composiciones y ejecuciones, supieron transmitir la esencia de nuestra cotidianidad y cimentaron las bases de un género que hoy ocupa uno de los primeros lugares en la preferencia musical nacional, desplazando incluso a otras corrientes de gran arraigo popular.

Ese reconocimiento contemporáneo de la música típica no ha sido fruto del azar. Ha sido posible gracias al esfuerzo persistente de intelectuales, promotores, locutores y defensores de nuestra identidad cultural, entre ellos el destacado periodista, escritor y dirigente revolucionario *Rafael Chaljub Mejía*, así como *Huchi Lora* y tantos comunicadores que, desde sus espacios, han contribuido decisivamente a preservar, difundir y dignificar el género del acordeón en la República Dominicana.

En lo personal, he tenido el privilegio de rendir homenaje, en vida, a *doña Jovinita,* compañera y viuda de Guandulito, una mujer humilde y digna que dedicó buena parte de su existencia a custodiar el legado artístico y humano de ese extraordinario músico. Antes de su fallecimiento en el año 2018, pude hacerle entrega de un reconocimiento que simbolizaba no solo mi admiración, sino también el agradecimiento de un pueblo hacia una familia que tanto aportó a nuestra cultura nacional.

Sin embargo, entendí que el reconocimiento moral debía ir acompañado de solidaridad concreta. Por ello, también tuve la satisfacción de contribuir a mejorar sus condiciones de vida, amueblando su hogar en la comunidad de El Torito, en Villa Mella. Recuerdo con especial emoción aquella visita que realicé junto a Rafael Chaljub Mejía, experiencia que reafirmó en mí la convicción de que preservar la memoria cultural implica también acompañar y dignificar a quienes han sido parte esencial de ella.

En este Día Mundial del Acordeón, más que una celebración, debemos asumir un compromiso renovado con la defensa de nuestras raíces. Honrar a nuestros grandes artistas, proteger nuestra tradición musical y transmitir ese legado a las nuevas generaciones constituye una responsabilidad colectiva ineludible.

Mientras siga sonando un acordeón en cualquier rincón de nuestra patria, seguirá viva la esencia de Guandulito, de Ñico Lora, de Tatico Henríquez y de tantos hombres y mujeres que hicieron de la música típica una expresión inmortal del alma dominicana.
Preservar esa memoria es, en definitiva, preservar la identidad misma de la nación.

Más de Nacionales Ver todas
Últinas Noticias
Boletín Semanal

Las noticias más relevantes de la semana en su email.

Tú contenido importa
Tú también puedes informar que pasa en tu comunidad o tus alrededores.
Videos, fotos y noticias para publicarla en nuestros medios.
Boletín Diario