
Santo Domingo. – Silencio y hermetismo rodeaban este jueves el residencial donde vivía Esmeralda Moronta de los Santos, una joven de 36 años, en el sector Alma Rosa Primero, quien fue asesinada la víspera por su pareja, Omar Tejeda Guzmán.
Durante el velatorio de Esmeralda Moronta en la Funeraria de los Girasoles, en el residencial Lariza VI, donde vivía la víctima, en el sector Alma Rosa Primero, sus familiares rechazaban hablar con la prensa y las puertas permanecían cerradas. Mientras tanto, los vecinos y personas cercanas que transitaban por el lugar evitaban ofrecer declaraciones.
Según el reporte preliminar, la tragedia comenzó horas antes del crimen, cuando la mujer acudió a la Unidad de Atención y Prevención de la Violencia de Género para denunciar a Tejeda Guzmán por acoso, vigilancia y persecución constantes.

Después de salir de la unidad de violencia de género, Esmeralda fue perseguida por su agresor hasta un colmado situado en la calle Puerto Rico, a pocos metros de la fiscalía de Santo Domingo Este. Según la información preliminar, la víctima intentó refugiarse en el establecimiento comercial, pero el hombre le disparó varias veces, causándole la muerte. Segundos después, el agresor se suicidó.

El caso ha generado indignación y preocupación entre distintos sectores sociales. El presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica, Feliciano Lacen, lamentó el hecho y aseguró que los feminicidios no pueden seguir siendo vistos solo como estadísticas. Por su parte, el fundador de la Universidad de Liderazgo y Ministerio (UNILIMI), Víctor Tiburcio, afirmó que el problema principal es la desintegración familiar.
Las autoridades continúan con las investigaciones mientras crece el debate sobre la protección efectiva para las mujeres que denuncian violencia y amenazas. Este feminicidio-suicidio se suma a los casos de violencia de género que han estremecido al país en las últimas semanas.