Pascal Fauret y Bruno Odos, los dos pilotos franceses condenados a 20 años de prisión en el país por narcotráfico y que se fugaron la semana pasada, manifestaron a través de sus abogados en Francia que en su regreso a ese país europeo no estuvo implicado ningún dominicano ni francés.

Mediante un comunicado enviado este domingo por las firma de abogados francés Reinhart Marvilla Torre, manifestó además que ambos pilotos se ponían a disposición de la jueza de instrucción designada en Marsella para ser escuchados sobre los hechos que se les imputan.

“A su llegada a Francia, el sábado  24 de octubre, Pascal Fauret y Bruno Odos se pusieron en contacto con nosotros con la finalidad de que nosotros informáramos a la mayor brevedad posible a la justicia francesa de su regreso al territorio francés, y que ellos se ponían a disposición de la Jueza de instrucción designada en Marsella para ser escuchados sobre los hechos que se les imputan”, indica el comunicado.

Agrega, que tanto Fauret como Odos  le solicitaron emitir esa comunicación con el objetivo de precisar que en el contexto de su regreso a Francia ninguna persona ha estado implicada ni tampoco informada de la preparación y ejecución de las operaciones que le permitieron regresar a su país.

“Pascal Fauret y Bruno Odos nos han solicitado dirigir esta comunicación con la finalidad de que ninguna persona residente en República Dominicana sea inquieta  por el hecho de su decisión de regresar a Francia, que ellos  precisamente cuidaron y preservaron las responsabilidades de las personas y preservado las responsabilidades de personas que  se comprometieron con ellos y por ellos  en territorio dominicano”, concluye el comunicado firmado por el presidente y vicepresidente de la firma de abogados Eric Le François y Jean Reinhart respectivamente.

Los pilotos Fauret y Odos tenían prohibida la salida del país tras su condena, pero según la web del diario “Le Figaro”, desde el pasado sábado estos se enuentran en territorio francés.

Ambos fueron apresados junto a otros dos franceses en el aeropuerto de Punta Cana en marzo de 2013 cuando se disponían a despegar hacia a Saint-Tropez en un Falcon, en el que las autoridades dominicanas hallaron 700 kilogramos de cocaína, valorados en 30 millones de euros.