Juventud!

23 de  enero,  2017

Juventud!

A propósito del Día Nacional de la Juventud, que celebramos cada 31 de enero, quiero compartir estas líneas reflexivas, con la intención de mantener en los primeros planos algunas de nuestras realidades y necesidades como juventud. 

América Latina y el Caribe, similar a otras regiones está constituida en un alto porcentaje de jóvenes. Este es uno de los argumentos y/o afirmaciones más usados en los discursos sociales y políticos. Por lo general se llega a esta declaración de manera automática, utilizándose como mecanismo legitimador cuando se quiere expresar el mensaje, un poco atrevido a mi parecer, que destaca la “enorme potencialidad de las personas jóvenes” y según el cual, “somos países de jóvenes que se abren paso en medio de grandes dificultades y necesidad… países pujantes que tienen esperanzas en las posibilidades de su juventud, en su contribución trascendental…perfilando el futuro de la nación con energía y optimismo”. 

Ahora bien, estas líneas constantes en muchos discursos políticos de los estados, solo expresa la visión sobre una población, como referencial inicial. 

Hace mucho más de dos décadas que se celebró lo que fue el primer Año Internacional de la Juventud, declarado por las Naciones Unidas con el propósito de poner sobre el tapete los retos y oportunidades que enfrentan las personas jóvenes y la necesidad de que la sociedad asuma su responsabilidad en contribuir al reconocimiento y cumplimiento de sus derechos, y la construcción necesaria de una ciudadanía responsable desde edades juveniles. 

Las personas jóvenes en gran parte del mundo incluyendo en nuestra Rep. Dominicana está muy expuesta a problemas como la pobreza y el desempleo. A pesar de su valor como fuerza de trabajo, se encuentra en clara desventaja en muchos aspectos. Sin embargo, también es la misma juventud la que tiene la potencialidad para ser la solución de sus propios problemas mediante su involucramiento. Programas que abarquen áreas prioritarias de acción, desde la educación, el desempleo y la pobreza, hasta la salud, el medio ambiente y el abuso de drogas, examinando minuciosamente la naturaleza de los retos y presentando propuestas de acción. 

Este día se celebra de muy distintas maneras, pero ¿dónde queda el exigir al estado y organismos internacionales su rendición sobre cuál ha sido o es su inversión en programas de impacto y resultados, no solo de procesos a favor de la juventud? 

De acuerdo al sentir de varias instituciones y de muchos activistas que somos especialistas en proyectos de desarrollo social, reconocemos importantes avances en los últimos años. Sin embargo, cuando ponemos la lupa entre el número de personas jóvenes, las condiciones que rodean este ciclo de edad y los alcances e impactos de dichas acciones, la mayoría coincidimos también, en que: “grandes cambios” no sería el titulo merecido de una posible evaluación. 

Los temas de educación para jóvenes, la creación de oportunidades de generación de ingreso, su información sobre la sexualidad, migración y otros temas, se han complicado, siendo algunas de las consecuencias el aumento del alcoholismo, la drogadicción, embarazo en adolescentes, entre otros. 

Cuando pasemos de los argumentos políticos descritos al inicio de este artículo, a la materialización de políticas de Estado sostenibles y de impacto, encabezada por los garantes de derechos, dirigidas a los temas citados anteriormente, entonces estaremos acercándonos al logro de grandes cambios. Feliz Día

Nacional de la Juventud! 

Hasta la próxima, y muy buena suerte! 

@viictoralmonte