Joseph Blatter ya no conduce la FIFA. El camerunés Issa Hayatou pisó recién ayer la sede de la entidad por primera vez desde que es vice interino y, obviamente, no maneja los resortes del movimiento cotidiano. Así, en la práctica son Markus Kattner, el segundo del suspendido secretario general Jerome Valcke, y el consejero legal Marco Villiger, los que llevan adelante el día a día, hasta que el sucesor de Blatter sea ungido, en febrero de 2016.

El único candidato oficializado es el príncipe jordano Alí bin Al-Hussein. Michel Platini insiste, la UEFA lo respalda por abrumadora mayoría, pero, por ahora, puede más la suspensión que pesa sobre él; el coreano Chung fue raleado definitivamente con una interdicción de seis años, los jeques Al Khalifa (de Bahrein) y Al-Sabah (de Kuwait) todavía no se decidieron, de manera que, por ahora, el puñado de aspirantes a sucesor se reduce a un grupo variopinto.

Alí bin Al-Hussein (Jordania)

El príncipe, que oficializó ayer su candidatura en una carta que dirigió a Hayatou, ya tiene encima la experiencia de una campaña presidencial, en la que finalmente fue derrotado 133-73 por Joseph Blatter en la farsesca elección de mayo pasado. Por esa razón, y porque Diego Maradona apoyó su causa, es el candidato más conocido. Medio hermano del rey Abdullah II, integrante de la familia real de Jordania, nació en 1975 y fue educado en la disciplina militar; a los 39 años, casado con una ex periodista de la CNN, capitanea la Federación de Fútbol del Asia Occidental, que cuenta con 13 votos en la elección.

Zico (Brasil)

Arthur Antunes Coimbra “Zico”, ídolo mítico de la hinchada del Flamengo, la más populosa del Brasil, viene como Michel Platini desde los campos de juego, pero a diferencia del francés rompió todos los puentes con el establishment del fútbol, reclamando “transparencia y democracia” como ejes de su campaña proselitista. Sin embargo, no consigue todavía el apoyo de las cinco federaciones que, como mínimo, deben sostener su candidatura para validarla.

Nacido en 1953 en los suburbios de Río de Janeiro, como futbolista fue campeón en 1981 tanto de la Libertadores como de la Intercontinental. Jugó tres Mundiales y en 1999 la FIFA lo eligió como uno de los mejores 10 futbolistas del siglo XX. Como entrenador, dirigió los seleccionados de Japón e Irak. Cultivó su experiencia de gestión en la cartera de Deportes de Brasil entre 1990 y 1992, durante la gestión del presidente Fernando Collor de Mello, que fue destituido por corrupción.

Musa Bility (Liberia)

Es el presidente de la Federación de Liberia, cuya selección no mueve el amperímetro desde que George Weah, el mejor futbolista de la historia de ese país, abandonó la actividad. Dice contar con el apoyo y el asesoramiento de Weah, pero no posee el respaldo de la Confederación Africana (CAF), cuyos 54 votos podrían ser cruciales. Bility no se lleva con Hayatou, que gobierna la CAF hace 28 años, desde que en las elecciones a presidente de FIFA de 2011 votó en contra de Blatter.

La autoproclamada candidatura de este empresario de 48 años es vista como una maniobra audaz. Desde un status prácticamente desconocido, pretende poder quebrar “la cultura de silencio” que envuelve los males de la FIFA, argumentando que es tiempo de que Africa lidere la entidad. “Tenemos que mostrarle al mundo de qué somos capaces”.

Muchos críticos en su país, en donde fue enjuiciado por evasión fiscal en 2013, se pregunta por qué no hizo con su Federación lo que pretende hacer con la FIFA. Bility es propietario de una empresa importadora de petróleo y desde su conglomerado de medios promovió la reelección del presidente liberiano Ellen Johnson Sirleaf.

Tokyo Sexwale (Sudáfrica)

A primera vista, sus credenciales éticas son impecables: fue compañero de prisión de Nelson Mandela, el líder que acabó con la era del apartheid en Sudáfrica, y compartió con él 13 años tras las rejas en Robben Island. Miembro del Congreso Nacional africano, fue ministro en el primer gabinete post-apartheid, en 1994, antes de dedicarse a los negocios cuatro años más tarde, y generar una fortuna que se estima en 2000 millones de dólares, gracias a estrechos contactos comerciales con Rusia, sede del próximo Mundial.

Nacido en Soweto hace 62 años, la FIFA lo puso a cargo del Comité de Monitoreo de actividades para promover el entendimiento de las federaciones de Israel y Palestina. Su candidatura fue promovida recientemente por Franz Beckenbauer, entre otros. “Es neutral y por eso sería una buena solución” dijo el alemán. “Es alguien diferente, con un pasado político, pero que conoce bien el mundo del deporte”.

Esa presentación podría verse ensombrecida por el escándalo que afectó este año al fútbol sudafricano, cuyos dirigentes están acusados de pagar 10 millones de dólares para asegurarse los votos del Caribe en la elección de la sede del Mundial 2010, que finalmente obtuvieron. Sexwale no estuvo implicado, aunque integró el Comité Organizador de aquella Copa del Mundo.

Segun Odegbami (Nigeria)

Ex puntero derecho de la selección de Nigeria que ganó la Copa de Africa de 1980, a los 63 años se apuntó tímidamente como candidato el mes pasado porque “la FIFA requiere una nueva era de liderazgo que pueda restablecer la dignidad de este noble deporte. Yo me veo ocupando ese rol”, aseguró quien era conocido como “El Siete Matemático”, por su precisión en el juego, sin más credenciales que ésa para sostener su causa. “Mi vida entera ha girado en torno al fútbol”, argumenta este ingeniero de 51 años. ¿Será suficiente para conseguir avales?

David Nakhid (Trinidad y Tobago)

Nacido en el país del tristemente célebre Jack Warner, fue capitán de la selección de su país, pero vive en el Líbano, en dónde a los 51 años regentea una academia de fútbol. Regresó a su tierra para reclamar el apoyo de los integrantes de la Unión Caribeña de Fútbol (CFU), que tiene 25 de los 35 votos de la Concacaf. “Warner nunca representó a esta región”, aseguró al postularse. “Me prohibió varias veces jugar en la selección cuando reclamaba que le pagaran adecuadamente a los jugadores”. Ya conoce Zurich: a comienzos de los ’90 jugó allí en el Grasshoppers. laopinion.com