eiro provocada por la peor recesión que ha azotado a Brasil desde la década de 1930, así como por el brote del virus de Zika y una crisis política que ha llevado a la suspendida presidenta Dilma Rousseff a enfrentar un juicio en el Senado.

La polémica sobre los preparativos de los Juegos estalló el domingo cuando la delegación australiana se negó a ocupar la Villa Olímpica porque el edificio no “era seguro ni estaba listo”, ya que presentaba problemas con tuberías con filtraciones, excusados tapados y cables al descubierto.

Otros países como Argentina, Italia y Nueva Zelanda también manifestaron su preocupación.
Sin embargo, la delegación australiana elogió la rápida respuesta de Río después de que las autoridades enviaron a cientos de trabajadores para arreglar los problemas. El equipo tenía previsto completar su traslado al alojamiento oficial el miércoles.Las 31 torres de apartamentos en la Villa Olímpica, construida con un costo de 880 millones de dólares para alojar a 11.000 atletas durante el evento que terminará el 21 de agosto, serán vendidas como viviendas de lujo después de los Juegos.

“La expectativa es alta debido a la pasión de los brasileños por los deportes, la alegría de vivir, las instalaciones fantásticas que veremos. Será una gran atmósfera olímpica para Brasil”, afirmó Bach.

El jefe del COI tenía previsto inaugurar la pira olímpica, donde arderá la llama olímpica durante los Juegos, más tarde el miércoles.

Una encuesta publicada el miércoles en el diario Estado de S.Paulo mostró que la mayoría de los brasileños es pesimista sobre el impacto de los Juegos en el país. Datos de Reuters utilizados