21 de Enero, 2019
Por:  - martes 11 diciembre, 2018

Un tapabocas a los extremistas de las redes ¿donde está el dictador?

Como este es un país donde tantos repiten como papagayos lo que escuchan sin tomarse el mínimo trabajo de analizar aunque sea superficialmente las informaciones, o desinformaciones, que reciben, sería bueno que algunos observaran cual ha sido la actuación de las actuales autoridades, muy especialmente el Presidente de la República Danilo Medina, en los casos en que ha contado con una mayoría mecánica en un organismo colegiado, y por lo tanto hubiera podido imponer su voluntad sin interferencia alguna.

Hace un par de meses cuando fue convocado el Consejo Nacional de la Magistratura, organismo constitucional designado para nombrar a los jueces que integran las Altas Cortes en la República Dominicana, inmediatamente surgieron los ¨lenguaraces¨ de siempre, que ahora han encontrado en las redes sociales un espacio para verter todo el rencor que acumulan a partir de las equivocaciones que han cometido en los últimos tiempos, hablando de conspiraciones y conjuras de parte del actual gobierno.

Fueron tantas cosas las que dijeron, muy especialmente que se había esperado a tener una mayoría mecánica en la composición del CNM porque existía el propósito de sustituir al actual presidente del Tribunal Constitucional, que se iban a nombrar una cantidad de jueces afines a la intención de declarar inconstitucional la propia Constitución, que esto era para facilitar por ese medio lo que ven hasta en ¨la sopa¨, que es un proyecto de reelección, es decir, todos los inventos a que nos tienen acostumbrados.

Pero mas que eso, esto se sostenía en la tesis de que el actual presidente era casi un ¨pichón de dictador¨, es mas hasta se ha llegado a comparar esta época de la historia política nacional y hacer paralelismos con situaciones propias de los años de ¨concho primo¨, de que lo que estaba ocurriendo nos iba a llevar a una especie de la dictadura como la de Trujillo, personaje a quien se quería aparentemente imitar, y que la historia de Horacio Vásquez y su relación con el nacimiento de la dictadura estaba repitiéndose en pleno siglo XXI.

Pues el CNM se reunió, se recibieron las propuestas de todo el que quiso enviarlas, se abrió el espacio para que se objetara a quien se quisiera, se hicieron las entrevistas en forma pública y televisadas para que se viera en forma transparente quienes eran las propuestos, todo esto dio como resultado el escoger cuatro nuevos jueces del Tribunal Constitucional, que sustituyen exactamente a los salientes, y a pesar de que evidentemente el Presidente Medina contaba con la mayoría de los votos para señalar a quien quisiera, simplemente el aplauso es unánime de parte de la sociedad en cuanto al resultado de este proceso.

Parece entonces que lo de dictador del siglo XXI, una exageración malsana e irrespetuosa de parte de algunos de los deslenguados de siempre, no le toca al actual presidente de loa República, quien en todos los escenarios donde ha tenido mayoría de votos y se ha debido  tomar una decisión, le ha dado participación a las minorías y ha decidido llegar a acuerdos antes que a la imposición, y dialogar de forma civilizada antes que avasallar a los que pudieran tener una opinión contraria a la suya.

Un dictador y una dictadura se definen como el régimen político en que ¨una sola persona gobierna con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad¨.

En el caso de los jueces del Tribunal Constitucional, si Danilo hubiera tenido alguna intención de imponer su voluntad omnímoda, lo único que tenía que hacer era imponer la mayoría mecánica que aparentemente tiene el Partido de la Liberación Dominicana en el CMN, porque hasta con empate de votos podía ejercer su derecho a desempatar con su voto de calidad como presidente de la República, esto no lo hizo y hoy el país acepta que se escogió lo mas recomendable y de un modo razonable sin tener que arrollar a nadie.

El ¨tapabocas¨ está dado, solo que sería mucho pedir que reconozcan lo equivocados que estaban.