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Sábado, 25 de Junio, 2022

SD vivió un Jueves Santo atípico con peajes solitarios por falta de viajeros

Santo Domingo, RD.- El gran movimiento de personas que por tradicional  caracteriza cada Jueves Santo, cuando se inicia el largo feriado de la Semana Mayor, no se observó en esta ocasión, cuando los dominicanos viven la Semana Santa en sus hogares, alejado de las iglesias y las playas, ahuyentados por la presencia en el país del Covid-19, el virus que mutiló los planes de muchos vacacionistas que pretendían trasladarse a diferentes puntos de República Dominicana a pasar estos días con amigos y parientes.

Paradas de transporte cerradas, solitarias terminales de autobuses y estaciones de peajes por donde nadie casi cruza es el panorama que dominó la tarde de este Jueves.

Ante la prohibición de transportar grupos de personas a vacacionar, las compañías de transporte están paralizadas.

En Villa Juana Joaquín Urbáez y Manuel Sánchez, decidieron quedarse en sus casas para contribuir con las medidas sanitarias del Gobierno, tratando de evitar el contagio del coronavirus. 

El cierre de las empresas de transporte que viajan desde Santo Domingo hacia La Romana, San Pedro de Macorís, Sosúa, Punta Cana, Santiago y Navarrete, Santiago, entre otras ciudades, reduce casi a Cero el desplazamiento de vacacionistas que normalmente pasan la semana mayor en el interior.

A diferencia de jueves Santo anteriores, el peaje de la avenida Las Américas lucía con poco flujo de vehículos.

Agentes policiales de puesto en el peaje se empeñaban en hacer cumplir la medida dispuesta por el presidente Danilo Medina que prohíbe el traslado de grupos a vacacionar o a visitar familiares y amigos a otras provincias.

En los retenes militares para hacer cumplir el toque de queda se observó pocos detenidos, a diferencia de días anteriores, pasadas las cinco de este Jueves Santo.

En lo que resta de La Semana Santa de este 2020 los eventos religiosos quedan limitados a las redes sociales, y si Dios está en todas partes cualquier lugar es bueno para seguir el histórico episodio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

El Covid-19 ha puesto al mundo casi el revés, y mantiene los dominicanos obligados a permanecer en sus hogares, haciendo todos los inventos posibles y permitidos. Siguiendo el macabro conteo de los muertos y contagiados, los curados y despachados. El temible virus también dejará a todos múltiples enseñanzas.

Algunos agotados de ver televisión, leer, usar tablets, jugar  nintendos, y descubrir todas las funciones de los celulares, han optado por entretenerse con otras cosas. Hasta volando chichiguas, una actividad que divierte desde el momento en que se comienza a construir hasta que el viento se la lleva.

Sin viajes, iglesias ni playas disponibles, muchos dominicanos volverán esta Semana Santa a sentarse en las aceras, jugarán dominó aunque sea a escondida de las autoridades que no quieren juntiñas, compartiendo y disfrutando de lo mejor que después de la salvación ofrece el Señor: La familia.

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