Ciudad Vaticano.-El niño dominicano Rafael de Jesús Minaya, a quien le fue trasplantado el corazón en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, en mayo de 2014, por gestiones de la Vicepresidenta de la República, Margarita Cedeño, se reunió con el papa Francisco, esta vez para participar como Embajador de la Fábrica de La Paz, en una emotiva audiencia realizada en el Vaticano, dedicada a los refugiados de Libia.

Rafael de Jesús, nativo de Gurabo, Santiago, hizo entrega del Reloj de la Paz a Su Santidad, durante la audiencia en la que se presentó ante la santa sede la primera familia de refugiados procedentes de Libia en ser adoptada por la Fundación Fábrica de la Paz, organismo que busca movilizar instituciones, medios de comunicación, eclesiales, organizaciones no gubernamentales, fuerzas del trabajo y de la política, para construir un mundo de paz.

La actividad fue organizada por la Comisión de los Derechos del Niño y la Fundación Fábrica de la Paz, y forma parte de “La Hora de la Paz”, donde ambas instituciones presentan proyectos entre los que se encuentra la adopción de familias de refugiados de la realidad de la guerra y las dificultades.

La vida que fluye no es casual

Sobre el particular, la vipresidenta de la República Dominicana, Margarita Cedeño, señaló en su cuenta de twitter, que el reloj que entregó Rafael de Jesús al pontífice “es un símbolo de que la vida que fluye no es casual, y que la fe y el amor rompen todas las barreras”.

“La fe y el amor han roto barreras. Siento que Dios tiene grandes planes para este niño, de corazón noble y fuerte”, afirmó la vicepresidenta.

El Reloj de la Paz es el símbolo del proyecto, relacionado con las adopciones que representa a los refugiados que luchan a diario para sobrevivir y ser aceptados, y por el derecho a la inclusión en una sociedad que les permita vivir en paz.

Este es el segundo encuentro de Rafael de Jesús con el papa Francisco.

El primero se realizó el pasado 11 de mayo en compañía de la vicepresidenta Cedeño, en un acto donde se dieron a conocer historias de niños y niñas de distintas partes del mundo, siendo el niño dominicano el único latinoamericano en ser recibido para la ocasión.

Su participación en el evento consistió en un conversatorio con Su Santidad, donde el Papa y la Fábrica de La Paz, entidad organizadora del evento, hicieron un llamado al mundo a unirse por la paz, especialmente a los niños, futuro de la humanidad.