11 de Diciembre, 2018
Por:  - viernes 14 septiembre, 2018

Zapatero a sus zapatos “Chévere Nights”

Por si no nos habíamos dado cuenta, este es un país que se desayuna, almuerza y cena con gente hablando y opinando de política en canales de televisión y emisoras de radio, por lo que la “quejadera” y “opinadera” de “quejosos” y “opinadores” es la actividad que deberíamos declarar el deporte nacional.

Aquí todos opinamos, aunque no nos dignemos ni siquiera a leer mas allá de los titulares de periódicos, y nos consideramos con la autoridad suficiente para ser meteorólogos, médicos, abogados, científicos, astronautas o cualquier cosa que se nos parezca, con esa cultura de bolsillo que es característica a los dominicanos.

Solo hay que salir con un micrófono a la calle, como han hecho muchos, ponerlo en la jeta de un dominicano cualquiera, preguntarle el disparate mas grande que se nos ocurra, y veremos que nadie dice que no conoce del tema que se le pregunta, todos tenemos una opinión, no importa la complejidad o la estupidez de lo que se le plantea, opinar es una de nuestras características.

Pues en un país colmado de “opinadores” en los medios de comunicación, no sabemos a quien se le ocurrió recomendarle o dejar que la señora Milagros Germán, parece que cansada del programa de variedades que produce todas las noches por un canal de televisión nacional, decidiera engancharse a la onda de lo que hacen todos.

De un tiempo a esta parte, esta señora, que no sabíamos era especialista en temas políticos o sociales, se ha dedicado a hacer lo mismo que realizan los “sabelotodos” que tienen hasta canales dedicados a ellos las 24 horas, al convertir un programa que había dedicado al esparcimiento, en una tribuna de “los verdes” y le pasó lo que tenía que ocurrir:  como era verde los burros se comieron la audiencia.

En todos los países en que se realiza televisión de verdad, los programas de producen y transmiten por temporadas, es decir, resultaría imposible producir un programa durante 15 años sin espacios de tiempo para que haya una renovación, porque simplemente la gente se cansa de lo mismo.

Es mas, el programa de variedades mas popular en la historia de la televisión dominicana, aquel “Gordo de la la Semana” que producía y conducía Freddy Beras  Goico, en una época donde la competencia se circunscribía a lo local, también sucumbió al cansancio, es que como dice un refrán: ¨hasta la belleza cansa¨.

Imaginemos entonces lo que es una entrega diaria con un formato fijo, sin espacios de tiempo para renovarse y con la misma gente todos los días, eso no cabe en un mundo donde los que producen programas en la televisión nacional tiene que competir con cientos de canales en el cable, Netflix, Youtube y transmisiones deportivas por televisión abierta.

Pero mas aún si la clientela cautiva que usted podría tener, por costumbre o simpatía personal, se encuentra con que la principal conductora del programa, Milagros Germán en el caso de “Chevere Nights”, lo que hace es convertirse en vocera de grupúsculos minoritarios vociferantes que no entienden, como ella tampoco, que es muy difícil plantear temas complejos de política cuando usted no se ha caracterizado por ser una activista ni tiene perfil para eso.

Cualquiera con un mínimo conocimiento de la comunicación política, que no es la especialidad de la gente que trabaja en “Chevere Nights”, sabe que los que buscan este tipo de orientación, casi siempre escuchan y miran lo que se acomoda a lo que creen, es decir, para tomar un ejemplo de los Estados Unidos; los conservadores y trumpistas tienen a Fox News como favorita y los contrarios nutren lo que ya creen desde CNN, esa es una realidad incontrovertible.

Entonces si usted abandona la neutralidad, en un programa que debería esta dedicado al esparcimiento de los que buscaban a esa hora un momento para la relajación y la diversión, y asume el discurso de los grupúsculos de opositores que predican una realidad que no es que la viven los dominicanos todos los días, pues simplemente el enemigo de los productores de televisión, que es el control remoto, hace su trabajo y cambian de canal.

Y eso es exactamente lo que le ocurrió a Milagros Germán, decidió por voluntad propia convertirse en vocera de los grupos minoritarios del país en un programa dedicado a divertir, y la gente la cambió, pues abandonó un blanco de público compuesto por personas simpatizantes de todas las tendencias políticas, para convertir su programa en una logia opositora, y simplemente su ratings se cayó al piso.

Esa es la verdad “monda y lironda”, la gente después de vieja no puede andar cambiando de perfil, sobre todo si es un personaje público que se ha proyectado por encima de la contradicción preferida de los dominicanos que es la política partidaria, y en este caso, como la televisión es una tribuna que cuesta dinero, donde hay que cubrir costos y pagar espacio, empleados y todo lo demás.

Así que sin rating no hay anunciantes y sin anunciantes no hay dinero, y como le decían a la antigua Dominicana de Aviación en los aeropuertos norteamericanos cuando tenían que ponerle combustible a sus aviones en medio de la crisis económica: “no money , no fly” (sin dinero no hay vuelo).

Además, por mucho que le duela a la señora Germán y al grupito que ella decidió representar, todas las encuestas demuestran que la mayoría de los dominicanos apoyan al actual gobierno y son simpatizantes del partido de gobierno, entonces ¿cómo quiere ella sobrevivir cuando su discurso no está alienado con lo que piensa la mayoría?.

Si no creen que es así, averigüen cuál de todos los programas matutinos de comentarios y opiniones tiene el mayor rating en la congestionada televisión mañanera dominicana, pues el que está considerado mas cercano al gobierno, el resto podría solo estar hablando para ellos mismos.

Zapatero a sus zapatos señora Germán, usted nunca ha sido comentarista de  política, eso es trabajo de otros con más experiencia y sobre todo mas contacto con los que han sido tradicionalmente los líderes de opinión en esos temas en el país, lo suyo esta divertir, al abandonar su tema, otros le han comido los caramelos.

Esa es la verdad pura y dura.