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2 de Diciembre, 2020
Por:  - miércoles 28 octubre, 2020

Ensayo sobre la importancia de la integración familiar en los procesos formativos

En los momentos actuales, la sociedad de manera general experimenta un gran deterioro en el desarrollo de los valores humanos, lo cual impide que exista un buen funcionamiento en todos sus estamentos.

En este sentido, la familia como principal núcleo social está en el deber de contribuir con el fortalecimiento de estos valores en cada uno de sus miembros; a fin de que en el mundo prevalezca una mejor convivencia social. En virtud de lo antes expuesto, a través de este escrito se persigue destacar la importancia del rol familiar en los procesos formativos de sus hijos.

Como afirma García (2018) en su publicación “Los vínculos escuela familia en el proceso de formación pedagógica”: La familia debe aportar identidad cultural a sus miembros a través de valores, costumbres, hábitos de vida, sistema de creencias, y ha de estimular el control de reglas que se reflejan en el comportamiento del niño y del joven en el centro educativo. El no adquirir estos hábitos de vida conduce al desarraigo social del individuo en formación, lo que resulta pernicioso para su salud mental.

Según este argumento, la familia debe recibir el apoyo de otra institución social de gran relevancia para la formación de los individuos como lo es la escuela. Las mismas deben hacer un trabajo coordinado en pos de ayudar a que el niño crezca con una buena conciencia humana. De modo que pueda ir adoptando una serie de patrones y normas sociales que le permitan vivir en forma digna y exhibir un comportamiento adecuado en cualquier contexto de su vida.

De igual manera el texto antes señalado, sostiene que la familia y la institución educativa son los universales agentes socializadores y corresponsables de la educación y formación de los niños y adolescentes, siendo la familia el más importante pues es en ella donde estos dan los primeros pasos socializadores vivenciales al relacionarse con otras personas, mientras que en el centro educativo es donde se fortalecen esas cualidades vivenciadas con los padres. La escuela no puede limitar su actividad a los campos de su exclusivo interés sin atender a las necesidades de la familia. Esa peculiar característica de relación de confianza, servicio y camaradería es propia de la relación entre la escuela y la familia.

Este planteamiento refleja el real compromiso que han de tener familia- escuela frente a la etapa educativa del niño. Lo cual implica un mayor nivel de responsabilidad por parte de la familia; ya que es en ella donde el estudiante va adquiriendo la habilidad de socializar, comunicar e imitar lo que observa y escucha de sus familiares en el hogar. Es por esta razón que los padres deben ser muy cautelosos con la manera de proceder y/o actuar pues de ello va a depender en gran medida el comportamiento que exhiba su hijo en la escuela. Por lo cual esta última entidad tendrá como tarea la de moldear esas cualidades del niño bajo un clima de inclusión e integración familiar en las labores que se realicen dentro de ella.

En ese mismo orden, otros autores en previos estudios realizados en su libro´´ Habilidades para la vida: familia y escuela´´; indican que uno de los puntos más importantes es tener como objetivo la autonomía del niño. Y la autonomía pasa por la autorregulación, por la concreción de las normas y los encargos domésticos del hogar, en los horarios, en el juego. Guardar el turno, convivir con los demás, respetar las normas, seguir las rutinas. Un niño bien tratado, respetado, que se siente aceptado, que confía en los padres: es un niño que camina primero hacia la obediencia y luego hacia la auto-obediencia. Estos planos son base del aprendizaje. Y mucho de este aprendizaje emerge en los juegos complejos que enseñan a menudo a autorregularse. Y el plano lingüístico coadyuva en el desarrollo psicoevolutivo. La lectura de libros en el hogar es vital. (Bofarull, I. D. y Camps Bansell, J. 2019).

Esta descripción demuestra que el niño se va formando con cierto grado de libertad e independencia, cuando en la familia se le hace tomar conciencia de sus deberes u obligaciones tanto en el hogar como en la escuela u otros lugares en los que se inserte, debiendo cumplir ejemplarmente con esos compromisos. Para que así pueda ir creciendo con apego al trabajo honesto, como medio de superación colectiva e individual.

Asimismo, el referido compendio plantea que la familia debe tener una actitud activa y participativa, directa y permanente en la vida escolar, más allá de aportaciones puntuales con los hijos, en la medida que lo requiera el proyecto común de educación. Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué queremos educar a nuestros hijos, la disfuncionalidad en la relación padres – maestros y en el proceso educativo estará asegurada.

Con este aporte, se puede concluir que el cambio de rumbo al cual debe abocarse la sociedad actual estará condicionado por la actitud que se asuma en las familias sobre el tipo de persona que desea ofertar a la sociedad, ya que la educación de los ciudadanos no solo es un rol exclusivo de la escuela, pues para que esta práctica pueda concretarse ambas instituciones deben aunar esfuerzos comunes para formar personas capaces de actuar en conformidad con las normas y principios éticos que han sido establecidos para la buena convivencia entre los individuos en cada nación.

Referencias: García-Loor, María Alexandra Los vínculos escuela familia en el proceso de formación pedagógica EduSol, vol. 18, núm. 62, 2018 Centro Universitario de Guantánamo, Cuba Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=475756618015

Bofarull, I. D. (Ed.) y Camps Bansell, J. (Ed.) (2019). Habilidades para la vida: familia y escuela. Madrid, Dykinson. Pp 61-63.

Autor:

Rubén Norman Gómez Peña

estudiante de Maestría en Gestión de Centros Educativos

Universidad Abierta Para Adulto (UAPA), Recinto Santiago.