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Jueves, 26 de Mayo, 2022

Las ilusiones que vende Abinader y la realidad del suroeste

Lejos, en nuestros recuerdos pueblerinos, están expresiones de nuestros ancestros como “ya viene éste vendiendo gambusinas”; o cuando una muchacha del pueblo era engañada por algún tunante forastero, y los viejos decían: “ella se dejó embobar con todas sus gambusinas”.

En algunas regiones de Méjico se le llama gambusino al aventurero que busca oro en los lechos de los ríos, sin ningún plan; en Cuba, una gambusina es un chiste engañoso a alguien, en Costa Rica, es una parranda; y en la región suroeste dominicana, la palabra gambusina es un embuste o mentira.

Así, desde que asumió la Presidencia de la República, el Lic. Abinader visitó la provincia de Pedernales, para dejarle saber al país que el desarrollo turístico de la región suroeste comenzaba con el arranque de su gobierno; la primera visita fue el 29 de agosto, antes de cumplir 2 semanas como Jefe del Estado.

El Presidente hizo tres visitas a Pedernales, y en la última de ellas, el 23 de junio del 2021 dio el primer picazo para dejar iniciadas las obras necesarias para el desarrollo turístico de la región; cabe señalar aquí, que solo faltaban dos meses y días para cumplir su primer año al frente del Estado.

Entre las obras anunciadas, están el aeropuerto y las vías de acceso a la provincia; entendemos que se deben hacer estudios pormenorizados para construir un aeropuerto de carácter internacional, pero para ampliar y construir las carreteras y tramos de vías necesarios para el movimiento humano, no debe ser tan complicado.

Se hicieron anuncios de continuación de la construcción de la carretera Barahona-Enriquillo; y la reconstrucción y ampliación del tramo Enriquillo-Pedernales; se anunciaron montos y se comenzó un movimiento de materiales y excavaciones en el tramo Enriquillo-Pedernales.

Bueno, eso paró ahí. Hace un mes que visitamos el municipio de Oviedo, y en conversación con algunos amigos, le preguntamos si los trabajos de esa carretera avanzaban desde el municipio de Pedernales hacia Enriquillo, porque en nuestro camino hasta allí, solo vimos dos zanjas de ampliación, donde la maleza era tan alta que nadie podía distinguir su anchura ni profundidad.

La respuesta que recibimos fue negativa, nos dijeron que cuanto habíamos visto, era todo lo que se había hecho en la carretera; los pocos metros trabajados están antes de llegar al distrito municipal de Juancho; es decir, no se estaba trabajando en el tramo carretero.

Cuando ya era un hecho asumido que, el gobierno de Abinader iba asumir la continuación de la carretera Barahona-Enriquillo, iniciada por el anterior Ministerio de Obras Pública, encabezado por el Lic. Gonzalo Castillo; nos encontramos con el anuncio del Presidente, en un reciente viaje a Barahona, donde dice que se construirá esta carretera con una inversión de RD $1,500 millones de pesos.

En verdad a Luis Abinader, le hacen falta asesores en todas las materias. RD $1,500 millones de pesos, se consumen en una construcción decente de los pocos kilómetros entre el puente Coronel y Villa Miriam a la salida de la playa San Rafael hacia el municipio de Paraíso.

El puente Coronel tiene que ser reemplazado, por una estructura moderna y resistente; a ambos lados de la vía a partir de allí, tienen que construirse muros de contención de buena envergadura, capaces de parar los deslizamientos de materiales provocados por las lluvias en esa parte del terreno.

Los desplazamientos aluvionales al comenzar la zona del puente, no eran muy grandes en tiempos anteriores, pero ahora después de la devastación a que sometió el constructor Gonzalo Castillo las elevaciones en la parte derecha del monte, sacando los materiales para la construcción de su hotel Perla del Sur, esperemos grandes desprendimientos que afectarán la vía.

La zona del derrumbado, o “derrumbao” como lo conocemos por allí, merece un trato especial en la reconstrucción de esta carretera; ese ha sido un dolor de cabeza de todos los habitantes de la región; años van y años vienen, y cada vez que llueve con intensidad, se desprenden grandes cantidades de piedras y materiales que, obstaculizan el cruce por el lugar.

Cuando hemos hablado con expertos sobre este problema, nos han señalado las soluciones a problemas parecidos en países desarrollados; una de ellas y la que nos parece más razonable y económica, sería un alto puente de doble vía que, vuele sobre el terreno afectado, sobre buenas y bien calculadas bases de concreto, diseñadas para trabajar en áreas marinas.

Algo parecido habrá que implementar, desde allí hasta llegar a la entrada al balneario San Rafael. En solo comenzar esas soluciones se esfumarían los mil quinientos millones del gobierno de Abinader.

Con respecto a la continuación de los trabajos donde los dejó el anterior Ministro de Obras Públicas, que por cierto fue a un kilómetro y algo antes de llegar a la entrada de su complejo turístico, estos trabajos están estancados; en esa vía vimos 3 equipos pesados trabajando, un gredal, un rodillo y una pala mecánica.

Los anuncios, casi semanales del Presidente, sobre montos de dinero destinados a construir diferentes proyectos, de los que no se presentan estudios serios de ingeniería que los avalen, inundan las páginas de los diarios y los medios vocingleros del gobierno, que está gastando una buena faltriquera en una propaganda inmisericorde, frente a los apuros inflacionarios de la población.

El trabajo en esas obras no se ve, ni en las anunciadas, ni en las dejadas comenzadas por el gobierno pasado, por lo menos en el suroeste; ejemplos: la circunvalación de Azua está abandonada, nadie la menciona; la presa de Monte Grande, avanza a cuentagotas; en la carretera Barahona-Enriquillo se mueven como tortugas; y un pequeño tramo del camino cafetalero Enriquillo-Chene, va hacia los dos años en construcción.

De las ejecuciones gubernamentales anunciadas por Abinader, para el suroeste, podemos decir, comenzando por Monte Grande, y terminando en Pedernales, que Luis Abinader nos ha vendido gambusinas.

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