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Viernes, 9 de Diciembre, 2022

Hipólito reconoce “brecha enorme” entre RD y países que responden a desafíos de producir más, mejor y con mayor rentabilidad

El expresidente Mejía disertó en España sobre “Una Visión de la Financiación Multilateral: Oportunidades en el Sector de Tecnología Agropecuaria en la República Dominicana”, en el Encuentro Empresarial España-RD.

España.-El expresidente Hipólito Mejía reiteró que en República Dominicana se debe ver la aplicación de la tecnología como un recurso que sirva para incrementar la rentabilidad de la producción agrícola y garantizar el incremento de la productividad y la calidad de los alimentos que lleguen al consumidor con un nivel adecuado de inocuidad.

Consideró como un imperativo entender que la producción agropecuaria es parte de una larga cadena, que empieza en la finca y termina en la mesa del consumidor, por lo que, en el contexto actual, tan importante resulta producir para satisfacer la demanda interna de bienes alimenticios, como para aumentar nuestras exportaciones, especialmente hacia países con economías fuertes.

Al pronunciar su conferencia “Oportunidades en el Sector de Tecnología Agropecuaria en la República Dominicana”  en el Encuentro Empresarial España-  República Dominicana, el exmandatario refirió, como parte fundamental de esa visión de futuro, que “debemos considerar tanto la sostenibilidad ambiental como el aprovechamiento de nuestras ventajas comparativas”.

“En ese contexto, deberíamos comenzar preguntándonos: ¿qué debemos hacer para lograr un incremento sostenible de la producción y la productividad en la agropecuaria dominicana?”

Agregó que “Cuando nos vemos en el espejo de los avances tecnológicos de la agropecuaria en el mundo, debemos admitir que existe una brecha enorme entre nosotros y aquellos países que, como España, han sabido  dar respuestas integrales a los desafíos de producir más, mejor y con mayor rentabilidad”.

Resaltó que, para conseguir  resultados similares a los obtenidos por España, el primer gran tema a abordar es el manejo eficiente de los recursos hídricos.

En ese sentido, dijo que  el uso de tecnologías de riego adecuadas es indispensable para reducir la huella hídrica en aquellos lugares donde hay abundancia de agua, y para desarrollar proyectos agropecuarios sostenibles, en aquellas zonas donde ésta escasea. 

Como acciones inmediatas e importantes, dijo “estamos obligados a poner en práctica el manejo integrado de plagas mediante la utilización de insectos benéficos, así como de fertilizantes y pesticidas amigables con el medioambiente. Ahí empieza la garantía de la inocuidad de los alimentos”.

Mejía dijo que la creciente demanda de productos alimenticios en el mundo “nos obliga a incrementar sustancialmente la productividad por unidad de siembra. Para conseguir ese objetivo, estamos compelidos a utilizar los avances genéticos logrados en los grandes centros de investigación en diversos países del mundo”.

“El reto del sector agropecuario dominicano consiste en hacer lo necesario para  implementar acuerdos de cooperación efectivos que nos permitan acceder a esos conocimientos de manera rápida, y con mutuo  beneficio. En efecto, de esa manera no tendríamos que invertir recursos humanos y financieros para producir aquí aquellos conocimientos que ya se han generado en otros países, fruto de la investigación” dijo el expresidente Hipólito Mejía.

Consideró como un tema fundamental para el país la producción de semillas, tanto para garantizar los cultivos de nuestra canasta básica como para incursionar en aquellos cultivos novedosos que tienen demanda en el mercado internacional.

Dijo que “el aprovechamiento integral de los recursos naturales de que disponemos nos da la oportunidad de desarrollar proyectos de energía alternativa que nos permitan reducir los costos de producción. Refiriéndose en ese caso, al aprovechamiento hídrico en pequeñas hidroeléctricas, a la energía solar y a la energía eólica”.

Resalta que “de esa manera, estamos asegurando la sostenibilidad de la producción agrícola y contribuyendo, al mismo tiempo, a mejorar la calidad de vida de los pobladores rurales”.

Adelanta que el aumento exponencial de la población en el mundo y la acelerada urbanización tienen como una consecuencia la reducción sistemática de la disponibilidad de tierra para la producción agropecuaria, por lo que estamos compelidos a introducir nuevas modalidades de producción que nos permitan lograr la productividad y asegurar la inocuidad que demanda el consumidor de hoy.

“Ejemplos de esas innovaciones los encontramos en la novedosa técnica de la producción en túneles, la producción vertical, las casas mallas y los invernaderos, entre otras. Esas nuevas modalidades de producción se sustentan en paquetes tecnológicos muy novedosos que debemos poner en nuestra agenda de conversación”, explicó.

Sin lugar a dudas –expresó- la brecha tecnológica a que hicimos referencia anteriormente, queda bien ilustrada con nuestras enormes deficiencias en cuanto a la automatización a todo lo largo de la cadena.

“Consecuentemente, me permito plantear que abordemos a profundidad ese reto ineludible. Sobre el particular, me alegra mucho mencionar que ya algunos productores dominicanos están incursionando en técnicas de fertilización variable, las que aumentan la eficiencia, reducen los costos e incrementan la rentabilidad”.

Textual

Amigos todos:

Como sabemos, la cosecha de lo que se ha sembrado es el momento que resume todos los esfuerzos realizados por el productor. Es ahí donde se pasa balance y se define la rentabilidad del trabajo realizado.

También sabemos que el manejo post cosecha resulta fundamental para la rentabilidad.

En el caso de nuestro país, se estima que en algunos rubros la pérdida por un manejo deficiente de la post cosecha alcanza hasta un 38 porciento.

Por tanto, un tema obligado para abordar en este evento es la secuencia integrada por el acopio, la selección, el almacenamiento, la clasificación, el empaque y el transporte de la producción.

Ese es un tema fundamental a tomar en cuenta en nuestro diálogo sobre la financiación multilateral.

Asimismo, al salir de la finca, la cosecha pasa al complejo proceso de la comercialización, sea ésta para el consumo interno o para la exportación.

Al respecto, hay dos temas fundamentales:

En primer lugar, las condiciones de las vías de comunicación terrestre, desde los caminos vecinales hasta las carreteras y autopistas. En segundo lugar, el aprovechamiento de nuestra ubicación geográfica como una ventaja competitiva para exportar hacia los destinos más importante del mundo.

Por esa razón, es ineludible que definamos procedimientos y mecanismos ágiles que profesionalicen los procedimientos de exportación.

Todo lo antes dicho nos conduce hacia la necesidad imperativa de disponer de recursos humanos calificados a lo largo de toda la cadena que acabamos de esbozar.

En concreto, eso significa, formar y capacitar profesionales con los conocimientos y las destreza al más alto nivel, así como capacitar a lo productores y al personal de campo para que sean aliados y beneficiarios de estos esfuerzos.

Esa capacitación de recursos humanos para el sector agropecuario sigue siendo una asignatura pendiente en los programas de otorgamiento de becas en el país, por consiguiente, me permito proponer formalmente que las instancias oficiales que otorgan becas dispongan de una cuota especial que nos permita satisfacer las necesidades perentorias del sector agropecuario a corto, mediano y largo plazo.

Por último, quiero referirme al rol del Estado en el aprovechamiento de las oportunidades en el sector de la tecnología agropecuaria en nuestro país.

Para empezar, el principal rol del Estado consiste en definir políticas públicas, instrumentos regulatorios y mecanismos operacionales que creen oportunidades a lo largo de todo el proceso.

En ese sentido, necesitamos instituciones públicas ágiles, eficientes y transparentes que sean genuinas aliadas del sector agropecuario.

A su vez, necesitamos que el sector privado vinculado a la agricultura asuma con responsabilidad su papel en las iniciativas que nos permitan, a la brevedad posible, convertir el sector agropecuario dominicano en un vigoroso instrumento que promueva el desarrollo rural como parte fundamental del desarrollo nacional.

Estamos en un momento decisivo para tomar la decisiones que nos aseguren alcanzar ese objetivo.

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