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  • Por: Manuel Hernández Villeta
  • lunes 03 junio, 2024

A Pleno Sol: Trujillo y los fantasmas

Trujillo sigue metido hasta el tuétano de la sociedad dominicana. El pueblo aborrece a Trujillo, pero ama sus métodos. El continuismo, la prepotencia, el jugar a salvadores, la soledad del poder, tráncalo y después averiguamos….

Hay un lenguaje arrastrado por las ideas de Trujillo. La fecha de su ajusticiamiento pierde fuerzas al correr de los años, y ahora mismo es un día más en el calendario. Cada vez que se respira, las emanaciones de Trujillo están presentes.

Se cometió un error histórico pensando que, con el cadáver sepultado en tierras ignotas, todo había acabado. NO, entonces comenzó a surgir el fantasma. Se olvidó que las ideas se combaten con ideas, se sepultan con argumentos.

Un cadáver con tierra tiene, pero las ideas que se quieren ahogar, tienen que desaparecer con argumentos. El borrón y cuenta nueva elevó el pensamiento trujillista a estar presente hasta el día de hoy. El dejar atrás el pasado sin sangre en las manos, y unirse a una nueva cruzada, fue una salida genial, pero eternizó a Trujillo.

Mientras su fantasma campea a la bartola, se tiene miedo de llevar el análisis de la dictadura a las escuelas, a las universidades, a las peñas. Muchos ponen la cabeza dentro de la arena, y piensan que con decir que fue un criminal sin ejemplo, toda está subsanado.

Trujillo fue un carnicero político, un cuidador y cuatrero de caballos que hizo del poder su forma de vida, asesinando amigos, familiares y contrarios. Un monstruo aupado por gobiernos norteamericanos y la iglesia católica que lo necesitaban en el desarrollo de la etapa más candente de la guerra fría.

Para sacar el espíritu y las ideas de Trujillo de la sociedad dominicana hay que airearlo, estudiarlo y comprender que las líneas filosóficas y políticas no desaparecen al igual que la carne. Los despojos se convierten en abono, y las ideas no tapiadas se transforman.

Un ejemplo: la revolución de abril se da gracias a la participación de guardias Trujillistas, incluyendo a sus cuerpos de élites.

Cuando sepultan al tirano, nadie depura a sus Fuerzas Armadas, que se dividen con el golpe de Estado a Juan Bosch. De la muerte de Trujillo a la revolución de abril, nadie cambio la mentalidad de esos guardias. Es más, los que llegan al poder con Balaguer, son remanentes del ejército de Trujillo.

Sepultemos el pensamiento de Trujillo. Recordemos que las ideas solo se pueden combatir con ideas, para que no se entronicen en el tejido social. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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