República Dominicana-Una profunda tristeza se evidencia en el rostro del joven Yeison Santos Figuereo, luego de la tragedia que pudiera frustrar sus sueños de ser un brillante ingeniero en informática.

Sin poder contener su llanto Yeison Santos Figuereo narra como un simple disgusto por un juego de baloncesto entre dos equipos representantes de iglesias adventistas, en el Cachón de la Rubia, en Santo Domingo Este, provocó que uno de sus adversarios desatara sobre él su furia, cercenándole el brazo izquierdo e hiriéndole el derecho.

De acuerdo a Yeison Santos, desde un antes de iniciar el juego los integrantes del equipo opuesto empezaron a burlarse y a decir “ese equipito no puede con el nosotros”, pero al ver que sucedió todo lo contrario se molestaron.

A nosotros nos invitaron para la cancha a un torneo sobre iglesias, desde que nosotros llegamos, ellos comenzaron a hablar de nosotros, que nosotros no servimos, que no salimos con ellos, pero cuando comenzamos a jugar la pagina se volteó, llegamos casi a treinta puntos, y después como a 60 y ellos solo tenían como 17”, asegura Yeison Santos.

El joven continúa narrando que uno de sus compañeros golpeó sin intención a un jugador del otro equipo, al que ofrecieron una disculpa que este no aceptó.

“Hay un amigo mío que agarró la pelota y bajo para abajo para meterla y sin querer le dio a uno de ellos y nosotros excúsanos que no fue de maldad, pero él se llenó de odio, salió y dijo que nosotros no íbamos a salir de aquí y cuando salió llegó con viaje de gente en motores con machetes y nosotros empezamos a correr”, añade el joven.

Desde una de las salas de internamiento del Hospital Traumatológico Doctor Darío Contreras, este joven, Residente en Los Mina, prosigue contando que en su afán de escapar de su agresor pidió a un vecino que lo refugiara en su casa. Sin embargo, la respuesta que recibió fue la indiferencia, aun después de herido.

“Corrimos y corrimos y yo nada más escuchaba, corre, corre y me metí debajo de una yipéta…entonces yo subí para una segunda y había un tipo ahí y yo le dije que por favor me deje entrar que nos iban a matar y el tipo me dijo que yo no podía pasar y ahí mismo cuando yo me volteé me dio un machetazo y si no meto el brazo me da en la cabeza y yo sentao así desangrándome le digo por favor déjeme entrar y ni así me abrió la puerta si no es por un tipo que se queda ahí conmigo yo me desangro”, asegura el joven.

Nereida Figuereo, quien clama por justicia, define a su hijo como un muchacho estudioso del que nunca ha recibido dolores de cabeza.

De su lado, Víctor Rivera, Primer Anciano de la iglesia adventista Luz Celestial del sector Vietnam, en Los Mina, donde se congrega el joven, garantiza apoyo económico y moral a la familia, pero aclara que el agresor no es miembro de ninguna de las iglesias involucradas, si no de un equipo al que se le dio la oportunidad de participar del torneo, como una manera de atraerlos a la vida cristiana.

Será este martes cuando la familia y la iglesia presenten formal acusación contra el agresor, de quien no ofrecieron nombre.