18 de Diciembre, 2018
Por:  - lunes 03 diciembre, 2018

Macron descarta imponer el estado de urgencia e intenta retomar el diálogo

FRANCIA.- Emmanuel Macron, el día después de la jornada de violencia y saqueos en el centro de París, en el tercer sábado de la protesta de los ‘chalecos amarillos’: visita al Arco del Triunfo, reunión de un gabinete de crisis, ‘no’ al estado de urgencia, otra ronda de diálogo. Y silencio. Un silencio estruendoso ante una crisis grave. Parece claro que no tiene muchas cartas que jugar entre la firmeza prometida y el intento de ganar tiempo a ver si amaina.

Aunque hubo incidentes graves en otras ciudades, París fue el epicentro de una tormenta de violencia. El prefecto de policía, Michel Delpuech, informó de que hubo 249 incendios provocados en los que ardieron 117 coches y seis edificios. Contra la policía se lanzaron “martillos, rodamientos, bengalas, petardos, bolas de petanca” en una “ola de violencia nunca vista”.

En los incidentes participaron “extremistas de derecha y de izquierda” pero también “chalecos amarillos” en principio pacíficos pero que “tomaron parte en la violencia”. El prefecto adujo como prueba (y el vídeo que circula en redes le da la razón) el incidente en el jardín de las Tullerías, casi enfrente de hoteles de superlujo como Le Meurice. Allí un grupo de chalecos amarillos arrancaron una verja del jardín que al caer al suelo hirió de gravedad a un manifestante. Anoche seguía en coma. Otras 136 personas, entre ellas una veintena de policías, resultaron heridas.

De los 412 detenidos, 372 van a ser presentados ante los tribunales. La ministra de Justicia prometió este sábado una “respuesta penal dura”. Pero admitía que hacen falta pruebas. Y eso no es fácil de reunir. Sirva de ejemplo que de las decenas de detenidos el sábado anterior sólo uno ha sido condenado. Tenía antecedentes y fue arrestado tras agredir a un policía. Hoy, un experto en temas policiales contaba en TF1 que los servicios detectaron que los borrokas apagaron sus teléfonos móviles este mediodía. Es uno de los pocos medios científicos de probar la presencia de un implicado en un lugar preciso.